Este 28 de abril recordamos el nacimiento del soberano chichimeca de Texcoco, gobernante de la ciudad de Texcoco en el México precolombino y principal aliado militar y político de los mexicas: Nezahualcóyotl.

Aunque algunos registros indican que nació el 4 de febrero de 1402, existen pruebas de que su nacimiento fue el 28 de abril de ese mismo año; fue hijo del sexto señor de los chichimecas, Ixtlilxóchitl, cuyo nombre significa ‘flor oscura’, señor de la ciudad de Texcoco, y de la princesa mexica Matlalcihuatzin, hija del tlatoani azteca Huitzilíhuitl, segundo señor de Tenochtitlan.

Al nacer, le fue asignado el nombre de Acolmiztli, que en náhuatl quiere decir “coyote fuerte2, pero las circunstancias que rodearon su adolescencia hicieron que se cambiara el nombre por el de Nezahualcóyotl que significa “coyote que ayuna o coyote hambriento”, entendiéndose el ayuno como una forma de sacrificio.

Aunque él era heredero nato del reino de Texcoco, no vivía rodeado de lujos y comodidades, pues su padre enfrentaba el asedio de los tepanecas de Azcapotzalco, cuyo rey Tezozómoc había conquistado Tenayuca y Culhuacán y ambicionaba extender su imperio hacia el norte del gran lago. Su intención era asesinar al rey Ixtlilxóchitl y a toda su familia para apoderarse del trono de Texcoco, el cual se encontraba debilitado, no contaba con aliados comprometidos ni tenía las suficientes armas o ejército necesario para sostener una guerra y repeler la invasión.

 En 1418, los tepanecas sitiaron la ciudad durante 30 días. Bajo la amenaza de muerte lanzada por Tezozómoc, Ixtlilxóchitl tuvo que abandonar su palacio, por lo que mientras las huestes del invasor rastreaban los alrededores de la ciudad para encontrar al rey y príncipe texcocanos, éstos se refugiaron en las cuevas de Cualhyacac y Tzinacanoztoc, aunque no por mucho tiempo; cuando el monarca ordenó a su hijo que se adentrara en el bosque. Fue ahí cuando Nezahualcóyotl, oculto entre las ramas de un árbol, vio cómo su padre luchó hasta caer abatido por las lanzas enemigas.

A partir de entonces y durante los siguientes dos años, Nezahualcóyotl eludió el acoso y las asechanzas de sus perseguidores. Clandestinamente, recorrió varios poblados con el fin de conseguir aliados y mantenerse informado de los planes del rey usurpador. Tras sobrevivir en Tlaxcala y Chalco, en 1420 sus tías solicitaron al rey tepaneca el perdón para su joven sobrino, por lo que este consintió que viviera en Tenochtitlan, ciudad donde fue afectuosamente recibido.

En los siguientes ocho años, Nezahualcoyotl continuó con su educación y adiestramiento militar, lo cual le permitió convertirse en un guerrero; de igual modo cultivó su vocación por las artes y las ciencias. Incluso, Tezozómoc le otorgó un palacio en Texcoco y le autorizó a viajar entre las dos ciudades. Sin embargo, Nezahualcóyotl no había olvidado los sucesos que provocaron su exilio, por lo que planeó su estrategia para cumplir su objetivo. A su vez Tezozómoc, debilitado y gravemente enfermo, encomendó a sus tres hijos Maxtla, Teyatzin y Tlatoca Tlitzpaltzin asesinar al príncipe destronado, quien se refugió en Tenochtitlan bajo la protección de su tío, el rey Chimalpopoca.

Un año después sobrevino la muerte de Tezozómoc y Maxtla ocupó su lugar como soberano de Azcapotzalco; tras varios intentos fallidos de asesinarlo, dio órdenes a sus capitanes para que se dirigieran a Texcoco y lo aniquilaran sin piedad. De nuevo, el príncipe salió indemne de las emboscadas, pero el tlatoani descargó su venganza contra el tío de Nezahualcótoyl, Chimalpopoca quien era rey de los mexicas, quienes indignados rompieron su alianza con Azcapotzalco y nombraron a Izcóatl como su nuevo rey. Esto acarreó que Tenochtitlan fuera sitiada por Maxtla.

Netzahualcóyotl consiguió atraerse los favores de otras ciudades descontentas con la tiranía tepaneca y organizar un frente común, cuyo peso principal recayó en los tlaxcaltecas y los huejotzincas. El formidable ejército aliado alcanzó victorias en Otumba y Acolman antes de tomar Texcoco en 1429; enseguida dedicó sus esfuerzos a liberar México y Tlatelolco, destruyendo Azcapotzalco después de un sitio de 114 días. Maxtla murió a manos suyas, por lo que consiguió sellar un pacto confederal con Itzcóatl, de Tenochtitlan y Totoquiyauhtzin, señor de Tlacopan.

Su gobierno no sólo representó un modelo de gobierno y administración, sino también emprendió extraordinarios proyectos de construcción y arquitectura en Texcoco y Tenochtitlan. Tuvo especial interés por las obras de servicio y ornato; gracias a su visión estética, buscó armonizar los requerimientos de los sistemas urbanos con las condiciones naturales del medio ambiente.

Entre las grandes obras realizadas por Nezahualcóyotl se encuentra el Templo Mayor de Texcoco que estaba dedicado a Huitzilopochtli y a Tláloc, a cuya terraza superior se ascendía a través de 160 escalones.

El Rey Poeta falleció en 1472, a los 70 años de edad, rodeado del afecto y admiración de su pueblo. Le sobrevivieron varias de sus esposas, una multitud de concubinas y 110 hijos.

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