Tragedia de muchos, botín de pocos. Por Jorge Díaz

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     El Gobierno Federal anunció que se suspendía la magna cena de políticos, artistas e integrantes de la farándula, que año con año se daba en los patios de Palacio Nacional, por el duelo derivado de las víctimas del sismo del 7 de septiembre que devastó zonas importantes de Chiapas y Oaxaca.

Nadie esperaba que 12 días después, la misma calamidad se registraría en la Ciudad de México, lo que movilizó como siempre, primero a la sociedad civil, después a los brigadistas profesionales y posteriormente a nuestras fuerzas armadas, sin que el orden minimice en lo más mínimo que hizo cada uno de ellos.

Igual que en 1985, se actuó sin intereses personales, exclusivamente para ayudar las personas afectadas, rescatar ciudadanos con vida, los cuerpos de las víctimas del desastre, noches enteras en las labores de remoción de escombros, compra de picos, palas, pinzas, cascos, chalecos, agua, alimentos, cobijas y todo aquello que disminuyera en algo la desgracia de muchos, con cargo al bolsillo del ciudadano.

Alguien propuso que nuestros políticos destinaran parte de sus jugosos sueldos (dietas en el caso de los legisladores), y oh! sorpresa, hubo respuesta: “para ayudar a los damnificados daremos un día de nuestra dieta para ese propósito”, dijeron diputados y senadores de todos los partidos políticos.

Pero nada más. Los legisladores que “viven” en provincia utilizan viáticos de avión y alimentos para trasladarse a sus lugares de origen, y no tocaron ese jugoso tesoro que representa la engorda de sus arcas, que no de sus bolsillos porque no les cabrían los billetes que reciben por levantar el dedo.

Entonces vinieron los partidos políticos, quienes argumentaron que violarían la ley si se destinaran las millonarias cantidades de dinero que les entrega el Instituto Nacional Electoral y provienen a final de cuentas de la ciudadanía vía impuestos, muchos de ellos inservibles.

¿Quién empezó a ofrecer sus prerrogativas para financiar labores de rescate, alimentación albergue a víctimas y rescatistas, y la reconstrucción que se nos viene para los próximos meses?. Eso no es importante, pero es un hecho que comenzó con algo que se asemeja a una casa de subastas donde la puja empieza con 10 pesos y termina con 10 mil pesos por alguna prenda, joya o mueble.

Parece ser que en este tipo de contingencias, todos los niveles de  gobierno se dedican a promover sus “nobles acciones” en beneficio común y lo peor, que se les permite y nadie les dice nada.

Ahora resulta que esos partidos quieren dar el 100 por ciento de lo que el INE les otorgó para sus gastos de campaña, ¡pero de 2017!, y no se aclara que su generosidad no toca el dinero para sus campañas inútiles de 2018, donde está en juego la Presidencia de la República y por ende el poder político y económico de México. Todo se reduce a una serie de anuncios populistas de TODOS LOS PARTIDOS POLÍTICOS.

En otros países las campañas políticas son mucho más cortas, con financiamiento privado y vigilancia ciudadana para que se cumpla con lo ofrecido, mientras que aquí en mi México Lindo y Herido seguimos con este mal endémico que se traduce en la manutención de 9 partidos políticos.

Pero como siempre tú tienes la última opinión.

 

@jorgeplus60

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