Horas después de que trascendiera una conversación telefónica entre los dirigentes de Estados Unidos y Rusia, el gobierno de Joe Biden anunció nuevas sanciones contra Moscú con la expulsión de 10 diplomáticos, en represalia por la presunta intromisión rusa en el proceso electoral estadounidense y el hackeo de agencias del gobierno.

Se trata de una primera medida contra el Kremlin por el ciberataque SolarWinds, donde se cree que hackers rusos utilizaron software con código malicioso y tuvieron acceso al menos a 9 agencias estadounidenses, y funcionarios norteamericanos dicen que la operación buscaba recabar información de inteligencia.

Además los estadounidenses aseguran que el presidente ruso Vladimir Putin autorizó operaciones para ayudar a Donald Trump en su intención de reelegirse, aunque no hay evidencia de que Rusia o alguien haya cambiado votos o manipulado el resultado.

Las medidas anunciadas incluyen sanciones a 6 empresas rusas que apoyan las actividades cibernéticas del país, además de sanciones a 32 personas y entidades acusadas de intentar interferir en las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos.

La Casa Blanca apunta que entre los diplomáticos expulsados se encuentran representantes de los servicios de inteligencia rusos.

No quedó claro de inmediato qué otras acciones, si las hay, podrían planearse contra Rusia. Las autoridades dijeron anteriormente que esperaban tomar acciones tanto visibles como invisibles.

Las sanciones, presuntamente destinadas a enviar un claro mensaje retributivo a Moscú y disuadir actos similares en el futuro, seguramente tensará aún más la difícil relación entre ambos países.

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