Los billetes y monedas se encuentran presentes en cada momento de nuestra vida diaria. Con ellos podemos pagar el camión, comprar un café o pagar la cuenta de un restaurante. También los recibimos como pago por nuestro trabajo o los ahorramos para enfrentar una emergencia o realizar alguna compra a futuro.

Su antecedente como forma de comercio más antigua fue el trueque, que significa el intercambio de un objeto por otro; por ejemplo, un granjero podía cambiar una carreta llena de trigo por una vaca. Era difícil enriquecerse por medio del trueque por lo que el sistema tenía límites prácticos; el mismo granjero podría quedar con un palmo de narices si un día nadie tuviera vacas que intercambiar.

Por supuesto, él podría acceder a compartir su trigo a cambio de que otro comerciante se comprometiera por escrito a darle una vaca en una fecha futura, pero entonces tal transacción ya no era un trueque, sino un medio de intercambio del cual se valieron las primeras sociedades; además, el hecho de que la sociedad aceptara el valor de la concha marina como norma permitía que las transacciones difíciles fueran más fáciles de arbitrar.

La necesidad de contar con un valor estándar, fácil de llevar y de gran duración, dio como resultado las primeras monedas de metal, en China, hace casi 3,000 años; las más antiguas eran representaciones pequeñas de objetos de uso diario, como espadas y cuchillos.

Las monedas como las conocemos hoy día comenzaron a circular en China, Egipto y Asiria entre 700 y 500 a.C., las cuales estaban hechas de un metal de consistencia y peso estándar, el siclo, usado en los países del Medio Oriente, adoptó su nombre de una unidad de peso. Al acuñar monedas con un sello o una insignia, un gobernante local garantizaba que podrían ser intercambiadas por mercancías, por tanto, las monedas fueron legalmente aceptadas para el pago de las deudas.

A través de los siglos, los gobernantes carecieron de medios para pagar a la milicia que respaldara sus aspiraciones territoriales, por lo cual surgió el sistema de recompensar a los soldados con certificados de papel que podían ser cambiados por efectivo. Es probable que Kublai Khan, primer emperador de la Dinastía Yuan, fuera el primero en emitir grandes cantidades de papel moneda, cuando ocupó China en el siglo XIII..

Pero fue hasta 1661 cuando Suecia fue el primer país europeo que emitió notas de banco, aunque en muchos países dejó de ser un medio usual de intercambio hasta la década de 1880; hasta la década de 1930 Inglaterra y Estados Unidos respaldaban las notas de sus bancos con oro, pero desde entonces tomó impulso el dinero fiduciario, es decir, los billetes y monedas que utilizamos todos los días.

Se le llama así porque es dinero que representa un determinado valor, o valor nominal, pero el valor al que puede venderse es menor, es decir, que tiene un valor intrínseco.

El dinero fiduciario se establece como dinero por decreto constitucional; esto es, que un gobierno lo establece como dinero de curso legal, lo cual significa que debe aceptarse legalmente como pago de deudas pero que no es convertible en metales preciosos.

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