Emilio Fernández Romo es de los miembros de la época de oro del cine mexicano que se cuece aparte: nacido en Mineral del Hondo, Coahuila, el 26 de marzo de 1904, cumple hoy 34 años de fallecido, lo cual ocurrió aquí en la Ciudad de México, el 6 de agosto de 1986.

Mejor conocido como “El Indio Fernández”, labró una enorme carrera como actor, director y productor de cine mexicano, y cuyo genio llegó a ser considerado como uno de los grandes del celuloide en el siglo XX, junto al español Luis Buñuel como lo más destacado del cine hispano.

Emilio fue hijo de un general revolucionario y una mujer descendiente de indios Kikapú. Ingresó en la Academia Militar  en los años 20 y participó en el levantamiento de Adolfo de la Huerta contra el gobierno de Álvaro Obregón en 1923, siendo encarcelado aunque logró escapar y salió del país con rumbo primero a Chicago y luego a Los Ángeles, donde tuvo varios empleos para sostenerse, entre ellos,  camarero, estibador y albañil, este último, cerca de los estudios de Hollywood, lo que finalmente influiría en su futuro.

El director de arte de la Metro-Goldwyn-Mayer, Cedric Gibbons, uno de los fundadores de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, supervisó el diseño del premio a partir de un boceto en papel. necesitando un modelo para su estatuilla, por lo que su futura esposa, la actriz mexicana Dolores del Río le presentó a Emilio, quien posó desnudo y de esto surgió la figura que hoy se conoce como el «Óscar».

Fernández debutó como extra en la cinta Torrent de 1926 al lado de Greta Garbo, y pasó algún tiempo para que apareciera de nuevo en el cortometraje México-norteamericano Gitanos en 1929, Al año siguiente, su estancia en Estados Unidos coincidió con la llegada del director de cine ruso Sergei Eisenstein. Fue a proyecciones privadas y quedó impresionado; años más tarde fue influenciado después de ver fragmentos de ¡Que viva México!, película de Eisenstein realizada en ese país, y consolidó su propósito de hacer películas con un estilo implacable y directo, donde la exaltación de la fuerza y de la belleza de México fueron símbolos inconfundibles.

A su regreso a México debió emplearse en diversos oficios para ganarse la vida hasta conseguir un papel en el filme Cruz Diablo, de Fernando de Fuentes, a quien posteriormente asistiría en Allá en el Rancho Grande.

En 1941, con el apoyo financiero del general Juan F. Azcárate y de su amigo el actor David Silva, Emilio filmó La Isla de la Pasión con la que debutó como director. Visitó en ese entonces Cuba y conoció ahí a quien sería su primera esposa, Gladys Fernández

En 1943, Emilio Fernández junto con Mauricio Magdaleno, Gabriel Figueroa, Dolores del Río y Pedro Armendáriz, conformó un equipo que logró enormes éxitos de taquilla de la época. Su primer trabajo conjunto fue Flor silvestre, cinta en la que Dolores del Río debutó en el cine mexicano. A continuación, Fernández filmó María Candelaria, por la que fue galardonado con la Palma de Oro en el Festival de Cannes, logrando que su cine se convirtiese en la imagen de México en el mundo.

En 1945 filmó La perla, una de las películas cumbre de su filmografía, considerada por la crítica como una obra de arte, ganando el premio a la mejor fotografía, y una mención por su contribución a la mejor película para progresar en el Festival de Cine de Venecia en 1947. También recibió el Ariel de 1948 a Mejor Película, Mejor Dirección, Actuación Masculina y fotografía. También fue galardonado por la Hollywood Foreign Press Association y recibió un premio a la mejor fotografía en el Festival de Madrid. .

Fernández creó en los siguientes años películas que consolidaron su prestigio, destacando Enamorada con María Félix; El fugitivo, Río Escondido, Pueblerina y La malquerida, todas llenas de simbolismos y un nacionalismo donde se demuestra su amor por el paisaje mexicano y la belleza de los rasgos indígenas.

Otra de sus obras, Salón México ganó el premio a la Mejor Fotografía en el festival en Bruselas, Bélgica, en 1950. Más adelante dirigió Víctimas del pecado, y Cuando levanta la niebla, así como su único trabajo en Hollywood, The Torch, nueva versión de Enamorada protagonizada por Paulette Goddard.

Las películas de Fernández entraron en decadencia en la segunda parte de los 50 y volvió a su papel como actor. y apareció en cintas como: La cucaracha, La bandida, The Night of the Iguana (con Richard Burton y Ava Gardner ); Return of the Seven, Sierra prohibida (con Marlon Brando), entre otras. Su película de 1967 Un soldado de Pancho Villa, participó en el Festival Internacional de Cine de Moscú.​

Emilio ya no pudo dirigir en los últimos años de su vida, y aunque sus actuaciones en México y en el extranjero seguían siendo numerosas, no pudo retomar la dirección. Pasó un tiempo preso después de ser hallado culpable de la muerte de un agricultor y fue liberado 6 meses después bajo libertad condicional.

A principios de 1986, Emilio Fernández sufrió una caída en su casa de Acapulco, que le provocó fractura de fémur y murió el 6 de agosto de ese mismo año en su Casa de Coyoacán.​ Emilio Fernández dejó un legado de 129 películas.

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