El estado de Rio de Janeiro registró un número récord de muertes en operaciones policiales en el primer trimestre del año, pese a que la cifra general de muertes violentas se redujo significativamente.

Son en promedio 5 diarias y el período coincide con los 3 primeros meses de gobierno de Wilson Witzel, electo por su afinidad de ideas con el presidente Jair Bolsonaro para combatir la delincuencia.

El Instituto de Seguridad Pública del gobierno señala que 434 personas murieron “por intervención de un agente del Estado” entre enero y marzo, una cifra 17,9% superior a la registrada en el mismo período de 2018.

Se trata del trimestre con mayor número de muertes a manos de la policía desde que las autoridades iniciaron la serie estadística, en 1998.

El número total de muertes violentas que incluye las ocurridas en operaciones policiales se redujo 18% en relación al primer trimestre de 2018, de 1.866 a 1.528.

Los homicidios dolosos, también incluidos dentro de las muertes violentas, se redujeron aún más: un 26%, de 1.417 a 1.409, en los primeros tres meses del año.

A fines de marzo, el gobernador Witzel reconoció en entrevista al periódico O Globo que la policía ya estaba utilizando francotiradores para disparar contra sospechosos a distancia, iniciativa que había causado polémica durante la campaña electoral.

“El protocolo es claro: si alguien está portando un fusil, tiene que ser neutralizado de forma letal”, explicó el gobernador.

El ministro de Justicia y Seguridad, Sergio Moro, presentó ante el Congreso un proyecto de ley que habilita a los jueces a reducir -o incluso dejar de aplicar- penas a aquellos agentes que, actuando en legítima defensa, tengan una reacción excesiva presas del “miedo, sorpresa o emoción violenta”.

Para los defensores de derechos humanos, el proyecto da “carta blanca” a la policía para ejecutar sospechosos.

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