La Organización Panamericana de la Salud informó este miércoles que las Américas están experimentando “los niveles más altos de casos de COVID-19 desde el inicio de la pandemia”, por lo que pidió que las autoridades de salud emitan “una guía clara para proteger a las comunidades”.

También pidió que los Gobiernos que actúen para aumentar la capacidad hospitalaria en las áreas afectadas.

Con más de 753 mil muertes y más de 28,5 millones de casos reportados en las Américas, “las cifras y tendencias hacen claro que nuestra región debe redoblar las medidas preventivas, especialmente en preparación para las vacaciones de fin de año. Ahora no es el momento de relajarse”, sostuvo la titular de la OPS, Clarissa Etienne en rueda de prensa.

La directora general de la Organización expresó su preocupación por el aumento de infecciones en Norteamérica con la llegada del invierno en el hemisferio norte.

Explicó que en Canadá siguen aumentando las infecciones y que en algunas provincias se reportó un número de muertes récord, mientras que en Estados Unidos los recuentos diarios de casos llegan a los 200 mil y el número de hospitalizaciones ya es superior a las 100 mil. En México se informó de una reaparición de casos en el estado de Baja California.

“En Centroamérica, Panamá continúa reportando una alta incidencia de casos de COVID-19, y Honduras y Guatemala están experimentando un aumento particular de casos en las áreas más afectadas por los huracanes Iota y Eta”, destacó.

Igualmente definió como “preocupante” la situación en algunos países de América del Sur, con Brasil informando de la mayor incidencia de nuevos casos de coronavirus en América del Sur. Añadió que el sistema de salud del país carioca se encuentra “bajo presión” y que en algunas áreas los hospitales “están al máximo”.

También informó de un aumento de casos y muertes en las áreas limítrofes de Colombia con Venezuela y Ecuador.

La OPS trabaja con la perspectiva de que las vacunas fabricadas mediante el mecanismo COVAX* empezarán a distribuirse para su uso entre marzo y abril de 2021 y que los países de América Latina ya han invertido mediante anticipos y avales más de 1000 millones de dólares para participar en el mecanismo.

El subdirector de la Organización, Jarbas Barbosa diferenció este envío del que puedan tener ciertos países mediante acuerdos bilaterales con los productores de vacunas. Al mismo tiempo, destacó la importancia de que los países dispongan de un plan nacional de vacunación en el que cualquier vacuna que llegue sirva para proteger a los más vulnerables: las personas mayores, los trabajadores sanitarios y los adultos que sufran alguna condición previa como hipertensión, diabetes o cáncer, un grupo que cifró alrededor del 20% de la población de cada país.

“Las vacunas que lleguen primero no van a servir para interrumpir la transmisión. Esto va a tomar meses y durante estos meses nosotros confiamos en que ya sabemos lo que se necesita para reducir la transmisión (…): mantener todas las medidas individuales y colectivas”, entre ellas el uso de mascarillas y guardar la distancia de seguridad.

Respecto a la obligatoriedad de vacunarse, Barbosa señaló que es una decisión que depende de cada país, como la vacunación obligatoria para los niños en muchos países de la región, pero que lo más importante no es discutir este hecho sino discutir la obligatoriedad de tener la vacuna disponible.

“No es bueno hacer proyecciones de tiempo. No podemos desesperarnos. Va a tomar tiempo” afirmó el doctor Marcos Espinal, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles. “Los dos próximos años van a ser críticos porque la vacunación no va a ser de la noche a la mañana y para llegar a tener inmunidad de rebaño hay que tener una gran parte de la población vacunada, 70%, 80%, 60% y eso no va a ser de inmediato”, destacó.

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