
Un artículo publicado en el portal The Conversation, asegura que la exposición a las redes sociales y luego dejar de utilizarlas, pueden ocasionar efectos fisiológicos en los usuarios habituales, además de mayor ansiedad y estrés.
El autor del texto, Niklas Ihssen, investigador de la Universidad inglesa de Durham, realizó junto con su equipo un experimento en el que pidieron a 54 personas con conductas problemáticas por el uso de las redes sociales navegaran en Instagram con su teléfono durante unos 15 minutos.
Agregaron una condición de control que consistía en que los participantes leyeran un artículo de noticias en su dispositivo antes y después de iniciar su sesión en la plataforma de Meta.
En el ensayo, se registró la frecuencia cardíaca y sudoración de piel mediante electrodos colocados en el pecho y dedos. Estos 2 parámetros permiten deducir los estados mentales y emociones de las personas.
Los investigadores detectaron que la exposición a Instagram generó una disminución de frecuencia cardíaca y aumento en la sudoración de la piel de los participantes, en comparación con los valores que se registraron antes de comenzar la actividad.
Cuando se les pidió dejar de navegar por la red social y volver a leer una noticia, se observó un aumento de ambos parámetros.
Los especialistas indicaron que la interacción con esta plataforma generó un estado de excitación impulsado por la recompensa social y la absorción de atención.
Sin embargo, comentaron que la interrupción de esta plataforma causó que los participantes experimentaran estrés, ansiedad y deseos intensos de volverse a conectarse. Según Ihssen, este tipo de respuestas también se llegan a producir cuando las personas con adicción a sustancias pasan por un síndrome de abstinencia.
Añadió su estudio, publicado también en la revista Computers in Human Behavior, aportó evidencia de cómo el uso de las redes sociales puede influir negativamente en la vida de una persona. (RT)
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