El ajo es un ingrediente presente en muchos platos de cocinas tradicionales de todo el mundo. Pese a contar con un gran número de propiedades muy saludables, el consumo en exceso de este alimento y cierta manera de cocinarlo pueden causar problemas para la salud.

Si bien la alicina que contiene el ajo fresco tiene muchas propiedades saludables, su consumo abusivo puede causar daños a la salud, como la irritación y el malestar en el estómago.

La científica Ellen Tattelman, de la Escuela de Medicina Albert Einstein de la Universidad Yeshiva, Estados Unidos, dice que las personas que sufren de enfermedades gastrointestinales, son las que deben usarlo con cuidado a la hora de cocinar. Para evitar efectos adversos, uno debe comer entre uno o 2 dientes de ajo al día y no más,

Según un usuario de la red china WeChat, los aminoácidos, lípidos, almidón y sacáridos que contiene este alimento se convierten en acrilamida cuando el ajo se fríe. Algunas organizaciones científicas, incluido el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, califican a este compuesto orgánico como una posible sustancia cancerígena que consecuentemente es capaz de contribuir al desarrollo de tumores malignos.

Por ello, es aconsejable que se reduzca el número de platos en los que se agrega este ingrediente.

Sin embargo, existe una manera de cocinar ajo que no solo permite reducir la segregación de la acrilamida, sino que también conserva la alicina, apunta el internauta. Para que el consumo de este alimento frito sea saludable y seguro uno debe freírlo a baja temperatura hasta que sus trozos se pongan ligeramente dorados. (Sputnik)

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