Las intervenciones de la policía brasileña en Río de Janeiro derivaron en la muerte de 194 personas el pasado mes de julio, lo que constituye el balance mensual más alto desde 1998, y un incremento del 49% en comparación con el mismo período de 2018, cuando hubo 130 fallecimientos.

Cifras del Instituto de Seguridad Pública de Brasil indican que en los primeros 7 meses del año, 1.075 personas perdieron la vida en intervenciones policiales en el estado de Rio, es decir, un aumento de 19,6% frente al mismo período de 2018.

Las autoridades de Río son el centro de duros comentarios por parte de agrupaciones no gubernamentales y  la Defensoría del Pueblo por abuso de poder en las comunidades, donde son acusadas de irrumpir en las residencias sin orden judicial y disparar desde helicópteros durante los operativos policiales.

La polémica intervención del francotirador hace unos días en el caso del sujeto abatido a balazos cuando secuestraba un autobús con varias personas a bordo,   revivió el debate entre la opinión pública sobre la legitimación de la violencia policial contra la delincuencia, tema avalado por el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y por el gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel, quien celebró bailando la muerte del joven secuestrador, quien al parecer padecía de depresión.

A lo largo del año se han registrado intervenciones con un saldo de varios presuntos delincuentes muertos y víctimas de balas perdidas de tiroteos.

Una de las escenas más impactantes de este año en Río fue el fusilamiento con 83 tiros de un músico y colector de papel a manos de militares en un barrio de la zona oeste de la ciudad. Los efectivos dispararon más de 240 balas al vehículo donde el músico y su familia circulaban a plena luz del día. (Efe/Afp):

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