El brote de coronavirus en Estados Unidos y en específico en Nueva York, dejó claro que la pandemia golpeó con mayor dureza a los habitantes más pobres de la urbe de hierro. esto se deriva del hecho de que la mitas de los residentes de barrios de migrantes de bajos recursos cuentan con anticuerpos, señal de que el virus los atacó.

La zona de mayor nivel de seroprevalencia en la ciudad está en el barrio de Corona en Queens, región neoyorkina mayoritariamente hispana y de bajos ingresos donde 51,6 % de las personas sometidas a tests de anticuerpos dieron positivo.

La segunda región más afectada de Nueva York fue Borough Park, en Brooklyn, con 46,8 % de positivos, área donde la mayor parte de la población pertenece a una comunidad judía ultraortodoxa caracterizada por grandes familias y, en general, también de pocos recursos.

Las cifras de seroprevalencia en algunos vecindarios de la ciudad apuntan a que  parte de su población ya habría pasado la enfermedad, lo que podría ayudar a controlar una segunda oleada.

Las cifras publicadas por el Ayuntamiento de Nueva York recopila resultados de las pruebas a los que han tenido acceso las autoridades, tanto las llevadas a cabo directamente por el sistema público como por el privado, y suponen un total de casi un millón y medio de tests.

Los barrios pobres de la ciudad son los que se han visto especialmente afectados, mientras que en los más acomodados las tasas son muy inferiores. En zonas del Upper West Side de Manhattan, la seroprevalencia es de apenas un 12 %.

De los cinco distritos de la Gran Manzana, El Bronx -el más pobre- es donde más gente tiene anticuerpos (un 33 %), mientras que Manhattan -el más rico- es donde menos positivos se han registrado (19 por ciento).

Las tasas en las zonas pobres de la ciudad contrastan con la media de la Gran Manzana, que se sitúa en 27 %.

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