Quienes sean señalados como culpables de sexo gay o adulterio en el sultanato de Brunéi, enfrentarán la pena de muerte por lapidación desde la semana próxima, aplicando así el nuevo y severo código penal, que también prescribe la amputación de una mano y un pie por robo.

Un aviso en las salas del Fiscal General de Brunéi con fecha del 29 de diciembre del año pasado decía que las disposiciones entrarían en vigor el 3 de abril, y el sultanato anunció las medidas por primera vez en 2013, pero la aplicación se retrasó para que los funcionarios aclararan dudas y por la oposición de organizaciones de derechos.

La homosexualidad es ilegal en Brunéi y ahora será objeto de la pena capital. La ley solo se aplica a los musulmanes.

La nueva sanción por robo es la amputación de la mano derecha por una primera infracción y el pie izquierdo por una segunda infracción, lo que llevó a Amnistía Internacional a pedir a las autoridades de Brunéi a que “detenga de inmediato” la aplicación de estas penas nuevas.

“Legalizar semejantes penas crueles e inhumanas es algo atroz”, dijo en un comunicado Rachel Chhoa-Howard, responsable de este país en la organización de derechos humanos

“Algunas de las posibles” ofensas “ni siquiera deberían considerarse crímenes, incluido el sexo consensual entre adultos del mismo género”, añadió.

Grupos de defensa de los derechos humanos reaccionaron con estupor a este último paso en el endurecimiento de la ley de esta nación rica en recursos, que practica un islam más estricto que sus vecinos Malasia e Indonesia.

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