El informe sobre el bienestar publicado este lunes por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que compara los últimos datos disponibles de sus países miembros con los de 2010, cuando el mundo intentaba salir de la recesión generada por la crisis financiera 2008-2009, genera resultados contradictorios.

El informe del cual recogen algunos puntos agencias informativas, resalta lo paradójico que hay en el caso de 2 Estados latinoamericanos incorporados en este club de ricos.

Destaca que el 20% de la población más privilegiada en 2017 en Chile, ganaba 10,31 veces más que el 20% menos favorecido, en tanto que en México es de 10,26% más, contra la media de 5,4% que registra la organización y un mínimo de 3,6% en Eslovenia, República Checa y Eslovaquia.

Asimismo, los ingresos globalmente también son más bajos en los países latinoamericanos, con 16 mil 500 dólares por habitante en México ese mismo año frente a la media de 28 mil en la OCDE y máximo de 47 mil 500 en Estados Unidos.

En materia de seguridad, mientras que en la media de la OCDE se registran 2,4 homicidios anuales por cada 100 mil habitantes, en Chile son 3,90 y ya ni hablar los 21,3 en México y los 24,3 en Colombia.

Sin embargo, esto no parece derivar en una percepción negativa de la vida.  Colombia es el país cuyos habitantes dan una nota más alta a su satisfacción con la vida (8,26) frente al 7,4 para el conjunto de la organización, en tanto que México tiene una nota de 8 sobre 10, cerca de Canadá (8,1) y al mismo nivel que Australia.

La mayoría de los indicadores de bienestar han mejorado en la OCDE desde la crisis de finales de la primera década del siglo XXI, en particular el empleo, los ingresos o la esperanza de vida, pero las evoluciones no han sido favorables en todos los países donde hay desigualdad y precariedad.

Los autores del estudio hacen varias advertencias sobre las amenazas para el futuro, sobre todo por los problemas medioambientales y sociales. Por un lado, porque un 62,8% de los habitantes de los países miembros están expuestos a niveles de contaminación atmosférica peligrosos, y la evolución de emisiones de carbono no permitirá alcanzar objetivos de limitación del cambio climático. Por el otro, porque no solo las diferencias de remuneración entre el 20% más privilegiado y el 20% menos favorecido, son las mismas que durante lo más duro de la crisis, sino porque la precariedad afecta a casi 40% de las familias, que caerían en la pobreza si se vieran privadas de tres meses de ingresos.

Otro elemento preocupante es que el patrimonio medio ha disminuido en la mayoría de los países en los que eso se ha podido evaluar. Además, para una de cada cinco familias los gastos de vivienda representan más del 40% de sus ingresos, lo que deja muy poco margen para otras partidas. (Efe/Dpa)

 

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