La sonda europea Solar Orbiter que fue lanzada en febrero pasado, sobrevivió a su primer encuentro cercano con el Sol al pasar a 77 millones de kilómetros de su superficie, la mitad de la distancia que separa al astro rey de nuestro planeta.

El orbitador pesa menos de 2 toneladas y tiene una dimensión de 3 metros, sin contar sus paneles solares. Sus herramientas buscan dar una respuesta a cómo surge y cómo se acelera el viento solar y cuál es el origen del campo magnético, que determina los ciclos de actividad solar perceptibles en nuestro planeta.

La Agencia Espacial Europea aprovechará

 la semana posterior al primer perihelio, que es la posición más cercana al centro de la órbita, para que los operadores de la misión revisen el funcionamiento de las herramientas científicas de la  que nave.

Asimismo, se descargarána través de una antena situada en la provincia argentina de Mendoza, las imágenes tomada desde el satélite.

La Solar Orbiter no es la nave espacial más próxima al Sol, ya que  la sonda Parker Solar Probe de la NASA, lanzada en 2018, se encuentra en su corona exterior, aunque no cuente a con telescopios que permitan mirar directamente al astro, algo que sí destaca la misión europea.

El científico de la misión Daniel Müller, dijo que “nuestros telescopios de escaneo ultravioleta tienen la misma resolución espacial que los del Observatorio Dinámico Solar de la NASA, que toma imágenes de alta resolución del Sol desde una órbita próxima a la Tierra”.

Agregó que “debido a que actualmente estamos a la mitad de la distancia del Sol, nuestras imágenes tienen el doble de resolución que las del SDO durante este perihelio”.

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