En un nuevo episodio de la lucha de las autoridades españoles contra posibles casos de arreglo de partidos de fútbol, la policía llevó a cabo este martes un operativo en el que los señalados son tanto jugadores como exjugadores, y hasta dirigentes del club Huesca, recién descendido a la segunda división.

De acuerdo con la investigación, el ilícito gira en torno a posibles amaños en partidos de segunda y primera división de la temporada pasada y de esta, e incluso, se estima que  entre los partidos amañados de primera división hubo varios del equipo de Valladolid, que salvó la categoría y sigue siendo equipo de primera división.

La policía afirma en un comunicado que se prevé la detención de varias personas, incluidos el exjugador Raúl Bravo, así como el mediocampista del Valladolid, Borja Fernández, retirado al término de esta temporada, además de Samuel Saiz, quien jugó temporada en el Getafe.

Los investigadores ven a Raúl Bravo, de 38 años y que jugó en el Real Madrid en los años 2000 como el cabecilla de la organización, y en la trama aparecen también directivos del Huesca, incluido su presidente Agustín Lasaosa, investigados por “organización criminal, corrupción entre particulares y blanqueo de capitales”.

De acuerdo con la policía, “la investigación ha permitido corroborar que los investigados alcanzaron acuerdos con diferentes jugadores para ‘amañar’ al menos tres partidos correspondientes a la primera, segunda y tercera división”. La organización criminal elegía partidos, pactaba apuestas y buscaba a “algún miembro de la plantilla, preferiblemente uno de los capitanes”.

El pago del soborno se hace en  2 partes, antes y después del partido, y según la policía “los responsables de la organización son los encargados de anticipar el dinero correspondiente el primer pago a los jugadores y a las apuestas”.

En un comunicado, la Liga española recordó que “denunció el pasado 29 de mayo de 2018, el partido celebrado entre la S.D. Huesca – Gimnástic por un presunto delito de corrupción deportiva”, dando lugar a la operación que está en curso.

 Este encuentro de finales de la temporada 2017/2018 se disputó cuando el Huesca, ya estaba ascendido a primera división y el Nástic luchaba por mantenerse en segunda división, y las grandes cantidades de dinero apostadas en este juego habían levantado sospechas.

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