Australia ha dado paso el viernes a escenas no vistas desde hace un año y que hasta inicios del 2020 parecían imágenes naturales, normales. Un buen número de personas acudió al estadio de Adelaide para presenciar un partido de tenis. Algo inimaginable en tiempos de pandemia.

Gradas abarrotadas de australianos sin mascarillas no distanciamiento social se dieron cita para ver jugar al español Rafael Nadal en el torneo de exhibición ‘A Day in the Drive’ que se disputa en Adelaida. Envidia y de la buena

Un bajo número de casos detectados y el hecho de que la incidencia acumulada del país es de sólo 6 casos en la última semana, han derivado en el levantamiento de restricciones en el sur de Australia especialmente y el uso de la mascarilla no es obligatorio.

Australia registra menos de 29 mil casos desde el inicio de la pandemia en 2020 y apenas 909 muertes. En la actualidad, la tasa de mortalidad es de cero, gracias a estrictas medidas de confinamiento y restricción de movilidad impuestas a lo largo de 2020.

El Gobierno australiano aplicó sin excepciones las cuarentenas a los visitantes al país, en este caso, los tenistas que arribaron para participar en los torneos de este mes y el venidero, y nada más. Australia siguen cerrada para el resto, por tiempo indefinido

Tanto tenistas como sus equipos han sido sometidos a cuarentena obligatoria antes de salir a la calle sin limitaciones, medida que ha generado polémica dada la diferencia entre la cuarentena que han pasado estrellas de primer nivel como Nadal o Djokovic y la que han vivido otros como Paula Badosa, sin poder salir para nada de sus habitaciones.

Pasados los días obligatorios de confinamiento, el primer torneo del año está en marcha antes del primer torneo de Grand Slam, el Abierto de Melbourne.

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