Un estudio de la Universidad Estatal de Georgia, Estados Unidos, destaca que los hombres mayores son los que tienen menos miedo al COVID-19 a pesar de ser la población más vulnerable ante la nueva enfermedad.

Es sabido que el COVID-19 mata a más hombres que mujeres, así como también que las personas adultas mayores corren más riesgo, especialmente las que tienen enfermedades preexistentes.

Por ello, sorprenden los resultados del estudio, que develó que los hombres mayores son los que menos temen a la enfermedad, a pesar de que son el blanco más peligroso del virus SARS-CoV-2. Además, se trata de la población que menos ha tomado precauciones sanitarias frente a la pandemia.

La investigación a cargo de Sarah Barber, psicóloga y gerontóloga especialista que estudia diversos aspectos de la vejez, consistió en un cuestionario online acerca de sus preocupaciones, percepción y cambios de comportamiento frente al COVID-19.

Los consultados fueron de un rango de entre18 y 35 años, así como de entre 65 y 81años de edad.

Del total de la muestra, la mayoría manifestó tener algún grado de preocupación por la pandemia. Hubo solamente un hombre, adulto mayor, que sostuvo no sentir “ninguna clase de preocupación”, indicó Barber. Los resultados mostraron una relación entre la preocupación de los participantes y sus medidas de precaución tomadas para evitar contagiarse el virus.

La especialista fundamentó que la falta de miedo o preocupación de las personas mayores frente a eventos nuevos o extraordinario es algo que no tiene que ver solo con la pandemia, sino que forma parte del comportamiento de las personas de cierta edad.

“Los adultos mayores no solo tienen menos sentimientos negativos en sus vidas diarias, sino que también experimentan muchos menos síntomas de trastorno de estrés postraumático que personas más jóvenes en situaciones de estrés como catástrofes naturales o ataques terroristas”, afirma la especialista.

Esto puede deberse a que las personas desarrollan estrategias para enfrentarse a situaciones difíciles a lo largo de sus vidas y que la edad trae consigo, necesariamente, más experiencia para saber cómo responder emocionalmente, según argumentó Barber.

“En circunstancias normal no preocuparse es algo bueno. La vida diaria es, seguramente, más feliz cuanto menos nos preocupemos”, reflexionó la psicóloga, pero en tiempos de pandemia lo crucial es generar concientización en la población que no ve los peligros que trae la enfermedad.

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