“No podemos resignarnos como ciudadanos individuales y menos como sociedad civil organizada a tener un gobierno que maneja de manera unilateral y unipersonal los grandes problemas de este país, y menos aún podemos acostumbrarnos a un monólogo, donde los medios de comunicación se limitan a dar cuenta de largos discursos sin interlocutores”, dice este domingo el semanario católico “Desde la Fe”.

En su editorial titulado “Gobierno sin voluntad de diálogo”, el órgano de la Arquidiócesis de México que tampoco podemos acostumbrarnos a que la mayor participación ciudadana se da en consulta a mano alzada en mítines a modo, sobre cuestiones que deberían analizarse con argumentos razonables y mecanismos verdaderamente democráticos.

Señala en el editorial que las decisiones equivocadas, en perjuicio de todos se acumulan una tras otra, y que sorprende aún más la intención en la Cámara de Diputados de que la fuerza mayoritaria debe tomar el control absoluto bajo el pretexto de que los ciudadanos así lo decidieron en las urnas, y en donde los grupos políticos minoritarios no serían tomados en cuenta para la conducción de dicha Cámara.

Desde le óptica del arzobispado, con estas medidas se quiere convertir el lugar de mayor dinamismo democrático de un país en un espejo del totalitarismo empobrecedor que tanto daño hace en cualquier sociedad.

Apunta que dialogar no significa organizar reuniones y que en el actual gobierno se han organizado muchas, sino que se trata de saber escuchar, como por ejemplo as campesinos que no han recibido sus subsidios, a madres trabajadoras que necesitan apoyos profesionales en el cuidado de sus hijos, a médicos que hablan del desbasto de medicamentos y falta de mantenimiento de equipos especializados, incluso a expertos que analizan la viabilidad de proyectos y el verdadero cuidado ambiental, y a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y demás organismos autónomos.

Para la iglesia católica mexicana, también falta escuchar a calificadoras internacionales sobre la trayectoria económica del país, a los verdaderos implicados para orientar la educación de niños y jóvenes, a los inversionistas para generar confianza, y a las víctimas de las extorsiones y la violencia del crimen organizado.

Añade en el editorial que no basta el voluntarismo de una persona, pues México requiere de mayor responsabilidad y de un verdadero diálogo social, y que estamos a tiempo, por el bien de todos, para que aprendan a dialogar gobierno y sociedad.

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