El ministro del Interior francés, Christophe Castaner, informó que habrá un despliegue policial de 60 mil agentes en todo el país para prevenir eventuales problemas en las protestas de los “chalecos amarillos” para mañana sábado y que podrían ser complicadas.

El funcionario dijo en rueda de prensa que los manifestantes se darán cita en ciudades como Toulouse, Montpellier, Burdeos y París, y que lo que buscan esas personas es reproducir la situación del pasado 16 de marzo, en uno de los episodios más violentos del movimiento desde noviembre que iniciaron las protestas, cuando comercios y edificios públicos, como el Arco del Triunfo fueron saqueados.

Las manifestaciones de los “chalecos amarillos” se efectúan cada sábado desde el  17 de noviembre de 2018, pero su capacidad de convocatoria ha bajado en las últimas semanas, toda vez que hubo sábados de 2018 donde hubo hasta 200 mil manifestantes en todo el país, y ahora apenas llegan a unos 30 mil, según  el gobierno.

La movilización de este sábado puede ser todo un problema, entre otras cosas porque es el final del llamado Gran Debate Nacional, idea lanzada por el presidente Emmanuel Macron para aliviar el enojo popular, mediante consultas y reuniones públicas entre la sociedad civil y los cargos públicos para afrontar las principales preocupaciones de la ciudadanía. Además, Macron debía presentar medidas favorables a algunas peticiones de los manifestantes, anuncios por el incendio de Notre Dame.

La avenida Campos Elíseos y sus alrededores quedan prohibidas a la manifestación, y ahora se suma un perímetro de seguridad en torno a la catedral de Notre Dame, tras el incendio del pasado lunes.

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