Muchos habitantes de Florida están enojados porque su gobernador, Ron DeSantis, parece tener predilección por avalar la vacunación de personas con muchos dólares en el banco que a los sectores sociales que requieren ya la vacuna contra el coronavirus.

Y es que las autoridades de salud estatales son de vjerobdel escrutinio, después de que se supo que personas mayores en la privilegiada zona de Key Largo recibieron vacunas contra el coronavirus a mediados de enero.

De hecho, se afirma que el gobernador republicano favorece a los ricos del estado sobre los habitantes ordinarios,
en una entidad donde los adinerados tuvieron acceso anticipado a las vacunas contra el coronavirus, cuando hay retraso en los esfuerzos para vacunar a los residentes más pobres.

DeSantis rechazó las críticas y se lavó las manos al decir que es un hospital local no el estado, quien estaba detrás de las vacunas de más de 1.200 residentes del exclusivo Ocean Reef Club en Key Largo.

Según De Santis, cuyas decisiones abrieron la puerta a un fuerte brote de coronavirus en 2020, , el estado “no participó de ninguna forma”.

Funcionarios del condado de Monroe, donde está Key Largo, dijeron que el centro médico del adinerado club, filial de Baptist Health Hospital, recibió las vacunas a través del hospital como parte del programa del gobernador para vacunar a las comunidades con poblaciones de 65 años o más.

La portavoz del condado, Kristen Livengood, dijo que las asignaciones se coordinaron a través del Baptist y el estado de Florida, poniendo en evidencia al gobernador.

La distribución desigual de las vacunas contra el COVID-19 en Florida se refleja en el hecho de que de los 3,2 millones de personas que han recibido una o dos dosis de las inyecciones, menos del 6% son negras, cuando representan un 17% de la población total. (AP)

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