Para los fabricantes de las vacunas contra el coronavirus, el negocio puede detenerse si se liberan las patentes, y es por eso que no les gustó que el presidente norteamericano Joe Biden se pronunciara a favor de ello.

Para la industria que se nutre de la salud de miles de millones de personas, liberar patentes daña la innovación y no resuelve la pandemia,

Según el grupo de Investigadores y Manufactureros Farmacéuticos de Estados Unidos, que engloba fabricantes como AstraZeneca, Pfizer y Johnson & Johnson, empresas que han ganado miles de millones de dólares con sus vacunas anti-Covid, la propuesta “debilitará aún más las cadenas de suministro y alimentará la proliferación de vacunas falsificadas”.

El apoyo del presidente Biden a una suspensión de patentes de las vacunas contra el coronavirus ha molestado a los farmacéuticos, y en el comunicado de la industria, el presidente de esta organización, Stephen Ubl advirtió, que esta iniciativa “sembrará confusión entre los socios públicos y privados”. Primero el dinero.

El proceso de fabricación sería todo u reto0 si se liberaran las patentes. Por ejemplo, Pfizer señala que su vacuna, desarrollada con el laboratorio alemán BioNTech, requiere 280 componentes de 89 suministradores diferentes ubicados en 19 países.

Sin embargo, hay casos como el de Moderna, quien  afirma que su negocio no se verá afectado por una posible suspensión de las patentes, aunque como las otras farmacéuticas duda de que la medida pueda ayudar a mejorar el suministro de dosis.

Las críticas de las farmacéuticas coincidieron con bajas en los mercados bursátiles, y tanto las acciones de Pfizer, como las de Moderna, Novavax y Johnson & Johnson, perdieron terreno, llegando a registrar desplomes importantes en algunos casos aunque lograron limitar las pérdidas e, incluso, algunas cerraron la sesión con pequeños avances.

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