Agnes Callamard, relatora especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias y arbitrarias, denunció que fue víctima de amenazas mortales por parte de un alto funcionario de Arabia Saudita por su papel en la investigación del asesinato del periodista crítico saudita Jamal Khashoggi.

Entrevistada por el diario The Guardian, Callamard refiere que fue en enero de 2020 que uno de sus colegas de la ONU le informó sobre estas amenazas, que ocurrieron ese mismo mes durante una reunión de alto nivel en Ginebra con la participación de diplomáticos saudíes. Representantes de Riad criticaron el informe de la relatora especial, publicado en junio de 2019, que concluyó que había “pruebas creíbles” de que el príncipe heredero saudita, Mohamed bin Salmán, era responsable de la muerte de Khashoggi.

De acuerdo con la relatora de la ONU, los saudíes la acusaron de haber recibido dinero de Catar, y reveló que uno de los altos funcionarios saudíes afirmó haber recibido llamadas telefónicas de personas anunciando su intención de “ocuparse de ella”, lo que fue interpretado por Callamard como una amenaza de muerte.

Cuando funcionarios de la ONU presentes en la reunión condenaron a estas palabras, miembros de la delegación del reino árabe trataron de bajar la tensión asegurando que no había que tomar el comentario en serio. Más tarde, el mismo funcionario saudí habría dicho que conocía a gente que se había ofrecido a “ocuparse del asunto” si no lo hacía él.

“Los que estaban presentes, y también posteriormente, dejaron claro a la delegación saudí que eso era absolutamente inapropiado, y que […] no debía ir más allá”, dijo Callamard.

“Estas amenazas no funcionan en mi caso. Bueno, no quiero pedir más amenazas, pero tengo que hacer lo que debo hacer. Eso no me impidió actuar de la manera que creo que es correcta”, puntualizó la relatora (RT).

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