Las Estancias Infantiles adscritas a la Secretaría de Bienestar seguirán ofreciendo respaldo a madres y padres a través de una estrategia que cumplirá lo estipulado en la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral Infantil.

En un comunicado, el Gobierno de México informa que para tal fin, se trabaja bajo un esquema coordinado entre instituciones del sistema de salud, el Sistema DIF y los gobiernos locales, con el propósito de definir lineamientos que normarán el funcionamiento de las estancias infantiles bajo estándares de máximo cuidado y bienestar para niñas y niños beneficiarios.

Explica que la reducción del presupuesto a las estancias se debe al trato discrecional en las asignaciones, falta de atención a sectores prioritarios de población, cobros indebidos y actos de corrupción.

Señala entre los fines para la transformación de las estancias infantiles, dejar atrás el paternalismo y transitar hacia el reconocimiento de personas que toman decisiones en libertad; entregar directamente los apoyos a mamás y papás; eliminar trámites que propician corrupción y trato discrecional; para dar prioridad a niñas y niños indígenas o con discapacidad; y para hacer uso transparente, responsable y eficiente de recursos públicos.

Los principales cambios en el programa de Estancias Infantiles implican que el subsidio se entregará directo a madres y padres: mil 600 pesos bimestrales por niña o niño de 1 año y hasta un día antes de cumplir los 3 años; mil 600 pesos bimestrales por niña o niño indígena de 1 año y hasta un día antes de cumplir los 4 años; y 3 mil 600 pesos bimestrales por niña o niño con discapacidad de 1 año y hasta un día antes de cumplir los 4 años.

Puntualiza el gobierno federal que tendrán prioridad familias sin seguridad social; que pertenezcan a comunidades indígenas, que vivan en zonas con altos niveles de violencia, y tanto niñas como niños ya registrados en el padrón, que seguirán recibiendo el apoyo aunque tengan más de 3 años.

Entre las razones para reducir el presupuesto del programa, están no dar cobertura a la población para la fueron creadas las estancias; asignación de estancias con criterios arbitrarios; cobros no permitidos y débiles controles en el ejercicio de recursos. Asimismo, el gobierno federal pagaba subsidios por niños fantasma, niños inexistentes o que simplemente nunca asistieron a recibir el servicio.

En 2018, la Auditoría Superior de la Federación emitió varias observaciones en los rubros de afiliación, capacitación a responsables de las estancias, otorgamiento de subsidios y reglas de operación.

Entre otros hallazgos, Sedesol debía afiliar estancias que cumplieran requisitos, pero no acreditó la admisión de 319 estancias en 2017 ni que se hubiera cumplido con la norma, no priorizó localidades con las mayores desventajas en su situación geográfica, económica y social, no acreditó la impartición de capacitación básica, inicial y complementaria aun cuando reportó la capacitación de 22 mil responsables de estancias; otorgó subsidios a 9 mil 399 estancias infantiles en 2017, aunque no acreditó que los responsables de las estancias hubieran cumplido los 7 criterios y 12 requisitos establecidos en las reglas de operación del programa

Asimismo, tampoco acreditó el Convenio de Concertación de 659 estancias de las 9 mil 399 que operaron y debieron suscribirlo para formalizar la entrega de los subsidios, y no acreditó que el 62.8% de personas incorporadas en 2017 (es decir, 195 mil 179 usuarios) cumplieran los requisitos para recibir el subsidio a madres, padres y tutores.

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