Este miércoles es de ceniza para dar inicio a la temporada de Cuaresma, y de acuerdo con la agencia de noticias AP, este imprescindible ritual de la iglesia católica se ve afectado por el brote de coronavirus, al grado de que ha sido cancelado en algunas poblaciones de Italia y es objeto de medidas precautorias en otros países católicos.

El papa Francisco realizó su audiencia general en la Plaza de San Pedro del Vaticano, y rezó por los enfermos del virus así como por el personal médico que los atiende.

Entre los miles de asistentes a la plaza, había algunas personas portando cubrebocas para protegerse del virus.

El pontífice besó a un niño al recorrer la plaza en su papamóvil y estrechó las manos de los fieles en la primera fila, además de saludar de mano aunque la mayoría no besó el anillo papal o abrazó al vicario de Cristo como se hace habitualmente.

En su mensaje, el papa expresó de nuevo su cercanía “con los que padecen el coronavirus y trabajadores de la salud que los atienden, así como las autoridades civiles y todos los que trabajan para ayudar a los pacientes y detener el contagio”.

El pontífice oficia también la misa del Miércoles de Ceniza en una iglesia romana, una procesión y rito que inicia el período de Cuaresma.

Mientras tanto, el patriarcado de Venecia canceló la misa en la Basílica de San Marcos después que algunos ancianos en la ciudad lacustre dieron positivo para el virus. La región circundante del Véneto tiene el segundo foco más numeroso del mal en Italia.

En Filipinas, único país asiático de mayoría católica, los sacerdotes echaban cenizas sobre la cabeza de los fieles en lugar de hacerles la marca de la cruz en la frente para evitar el contacto físico.

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