En el distrito de Danubio-Ries, en Baviera, Alemania, se esconde una ciudad muy particular

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Cuando los primeros pobladores se establecieron en Nördlingen, Alemania, pensaron que vivían en un cráter volcánico, pero el fabuloso paisaje estaba formado por algo aún más especial.

Nördlingen es un pueblo amurallado, con tejados rojizos y calles que recuerdan a la época medieval, situado… en medio de un cráter. El meteorito de 1 kilómetro de ancho que provocó este gran cráter de 25 kilómetros de diámetro y unos 100-150 metros de profundidad, cayó en la Tierra hace 15 millones de años y es el lugar en el que hoy se asienta una población de más de 20.000 habitantes.

Esta cavidad es uno de los cráteres de impacto mejor conservados del mundo y durante la construcción de la ciudad, en la Edad Media, se dice que esta se construyó con diamantes. ¿Con diamantes? Así es. El meteorito -que viajaba a unos 25 kilómetros por segundo-, golpeó un depósito de grafito y debido a la presión se generaron unas 72.000 toneladas de diminutos diamantes que se incrustaron en las rocas. Estas rocas con diamantes aprisionados sirvieron para poner las primeras piedras de la ciudad.

Sin embargo, debido al pequeño tamaño de los diamantes, inferior a 0,2 milímetros, apenas visibles para el ojo humano, no tienen valor como gemas, de ahí que jamás se haya intentado derruirlo.

Lo curioso es que los colonos no se dieron cuenta de que la piedra que estaban utilizando contenía millones de pequeños diamantes, en una concentración que no puede encontrarse en ningún otro lugar del mundo.

Sin conocimiento de que la roca, llamada suevita, estaba salpicada de diamantes, los edificios se alzaron casi en su totalidad con la piedra cargada de piedras preciosas, lo que hace que Nördlingen sea una ciudad muy especial.

No fue hasta hace relativamente poco que los residentes de Nördlingen descubrieron el origen de su cráter y la particularidad de las rocas que componen la ciudad.

Nunca prestaron mucha atención a la calidad resplandeciente de sus casas pero, cuando los geólogos estadounidenses, Eugene Shoemaker y Edward Chao, visitaron la región en la década de 1960, notaron que el cráter en el que se asentaba la ciudad no cumplía con los criterios exactos para un volcán y viajaron a la ciudad para probar su propia hipótesis: que la tierra había sido moldeada desde arriba en lugar de desde abajo. Los científicos no tardaron en demostrar que su teoría era correcta. Al inspeccionar la pared de la iglesia de Nördlingen hallaron los cúmulos de diminutas piedras preciosas.

Así, se calculó que los muros y edificios de la ciudad contenían aproximadamente 72.000 toneladas de diamantes. Y, aunque la suevita existe en otras partes del mundo por impactos similares, en ninguna región la concentración de gemas es tan alta como en Nördlingen.

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Redacción

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