La sociedad conyugal. Por: Lic. Juan Carlos Cárdenas Domínguez

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Decía mi abuela que: “Matrimonio y mortaja… del cielo baja”,  y muchos, cuando ya están casados, confunden estas palabras, pues no saben si están casados o viviendo una muerte en vida y más aún cuando finalmente deciden divorciarse y escuchan aquellas palabras que les resuenan en la mente: “te voy a dejar en la calle.

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La Sociedad Conyugal, también conocida comunmente como “Bienes Mancomunados” tiene su origen al celebrarse el matrimonio o durante la vigencia del matrimonio y se regirá por las capitulaciones matrimoniales que la constituyan, y en lo que no estuviere expresamente ahí estipulado, por las disposiciones relativas señaladas en el Código Civil, el objetivo primordial de este régimen es evitar que alguno de los cónyuges queden desamparados en virtud de que se le asigna de forma automática el derecho a la mitad de los bienes que pertenecen a ambos consortes constituyéndose así la tan nombrada sociedad conyugal.

Cabe mencionar que no todo lo que Usted adquiera va a formar parte de la sociedad conyugal. Así, los bienes que se adquirieron antes de contraer matrimonio por alguno de los consortes no formará parte de la sociedad conyugal, ni tampoco los bienes que se adquieran por herencia, ni tampoco los que se obtengan por haberse ganado un premio o un sorteo. Los ingresos personales no son parte de la sociedad conyugal. Sin embargo, todos los bienes que se compren después de que se casen si son parte de la sociedad conyugal y para venderlos se necesita que ambos esposos firmen para realizar en forma válida la venta.

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Hay algunos que pretendiendo evadir esta situación prefieren casarse por separación de bienes, pero actualmente en el Distrito Federal y en el Estado de México ni por eso se libran, ya que al divorciarse la ley establece que sí uno de los cónyuges se dedicó preponderantemente al hogar y al cuidado de los hijos y no adquirió bienes entonces le corresponderá una compensación, hasta por el 50% de los bienes que haya adquirido su consorte.

Finalmente hay que destacar que las deudas que se contraen durante el matrimonio son de ambos consortes y por tanto deberán pagarse y si no se cubren debidamente en tiempo y forma los acreedores pueden cobrarles incluso con el embargo y remate de bienes pertenecientes a la sociedad conyugal.

De este modo lo correcto es compartir los bienes en el matrimonio, del mismo modo en que se comparte la vida en común, apoyándose mutuamente y en forma pareja. ¿O Usted qué opina?

Lic. Juan Carlos Cárdenas Domínguez Licenciado en Derecho egresado de la UNAM, especialista en las materias del Derecho Civil y Familiar, ha sido Procurador de la Defensa del Menor y la Familia del DIF, ponente en los Congresos Mundiales de Derecho de Familia, Profesor de las materias de Derecho Familiar, Sucesiones y Derecho Procesal Civil. Se ha dedicado a difundir el conocimiento del derecho a través de diversos programas de radio y televisión. Ha sido Abogado litigante durante 20 años, es fundador del Despacho de Abogados: “Jurídico Express” y colaborador de REPORTE. (E mail: lic.cardenas.abogado@hotmail.com)46-15-58-16 Es especialista en cuestiones de Derecho Civil, cuyas ramas abarcan todo lo relacionado con los intestados.

 

 

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