La bella voz. Por Freddy Secundino S.

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Estamos tan acostumbrados al masoquismo social, que a menudo a poetas que gritan “¡Justicia!” se les tacha de exagerada ilusión y absurda sensibilidad. Es común esa visión entre quienes no tienen la menor idea de la poesía y, peor aún, teniéndola son tan conformistas que todo impulso por mejorar les parece tiempo y esfuerzo perdidos. Pero mientras más sencilla y simple en sus palabras sea la poesía, más posibilidades tiene de taladrar la conciencia pétrea de gente así.

En una sociedad cada vez más enferma de intolerancia, exclusión y apatía, la esperanza ante lo casi inerte se menosprecia como recurso para escapar de esa ruindad que parece gen humano cancerígeno. Es tanta la fealdad mental, que si la poesía no logra universalizar lo personal, los masoquistas dan fe de que la rosa es fea sólo porque tiene espinas, así sea de aroma exquisito.

Al poeta le queda entonces (dizque último aliento) fingir, porque fingiendo se puede tolerar la realidad, de acuerdo con la escritora mexicana Marina Centeno (Yucatán), en uno de sus poemas-consigna de su libro La patria se nos volvió espejismo (Ediciones de Universidad Autónoma de Yucatán, México, 2018).

En este poemario está la casa propia como país de todos, ese sitio revuelto y de hermosura mancillada que como que espera a que alguien venga a limpiarlo porque nosotros no hemos sido capaces y siempre nos cubre el polvo y la basura. Y a la poeta, como el torturado que de tanto golpe despierta con alguno, le basta un centímetro en la herida/para obtener el impulso de escribir.

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Cansada de luchar con la tristeza, Marina Centeno recurre con pulcritud a la ironía como arma letal en ciertos casos, aunque en México todo parece un solo caso. Es cual una historia chiquita y apretujada, por tanta tristeza y mentira vista en ella: una tómbola hechiza o una rueda de la fortuna de juguete barato.

Y así, como la tierra, como la vida misma, la poeta acaba viéndose parte de lo que se entiende, pero es incomprensible: todos salen de la estresada casa con la idea de dejar todo atrás, sin darse cuenta de que siempre salen y entran por atrás y lo que hallan adentro (de la casa y de sí mismos) es soledad, coraje y frustración. Por eso lo escribe y se explica: ¡Déjame arrastrar mi lugar de piedra/y volverme lodo dentro del poema!

Es decir, la realidad que topa todo mundo. Y en La patria se nos volvió espejismo la poeta nos hace ver que todo el tiempo tenemos el dolor por estribillo y que la nación sólo es incuestionablemente hermosa si se duele, aunque (inclusive) despreciemos a quienes piden apoyo para gobernarla, acaban saqueándola y hasta salen en hombros de un sector oscuro que se resiste al cambio.

Como hemos vivido “en un grito”, nos hacemos a la idea de que ya pronto encontraremos el paraíso o algo parecido. Vislumbramos lo que hemos soñado siempre y creemos que ya llegamos (o ya casi), pero no falta el parpadeo que borra todo y nos hace caer en cuenta –otra vez— que la felicidad es una ilusión valiente porque ya nos acostumbramos a usar antibióticos, a sabiendas de que necesitamos una cirugía.

Marina Centeno estudió lengua y literatura, es autora de otros libros de poesía (aquí hablamos ya hace un tiempo del que está hecho de bien pulidas décimas) y combina las letras con el dibujo y la pintura, que también se le dan de aplauso. Por eso La patria se nos volvió espejismo es un cuadro multicolor y poliédrico –a la vez que ocre y “cubistamente” deforme– de todos y cada uno de nosotros: tan real como inverosímil, muy obvio, casi sin sentido, aunque a muchos aún les gusta ser su espejo, orgullosos de la fealdad que refleja.

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MARINA CENTENO

https://www.facebook.com/marina.centeno

Cada mañana el sol nos acontece

con el triste vaivén de los que avanzan

perseguidos por nuevas directrices

cuando la vida deambula en las carencias

topando las narices hasta el fondo

persuadiendo a sí mismos los objetos

que serán el decoro del ayer.

***

Por las calles circunda la pobreza

el humo del enigma obstaculiza

la entrada principal del porvenir

cuando cambia el metal por cucarachas

y nos cubre el polvo y la basura

sin qué sepa por qué las nubes pesan

al llenar de estupor nuestra guarida.

 

***

Por momentos reparo en los conductos

sentada en la inconsciencia del dilema

que espera se sacudan los estantes

donde aguardan las deudasdormitorio

porque basta un centímetro en la herida

para obtener el impulso de escribir.

***

Ahora tengo un lugar sobre la mesa

aguardando silencios y atropellos

del tictac saboteando la honradez

hasta querer ser cauta en la injusticia

para salir huyendo si es preciso

y no quedarse tenue en la pared.

***

Abastecer al pobre no es de ricos

tampoco es  jugarse la maraña

de ilusiones con púas de cinismo

que al sentarse en la silla de lo amargo

se estable un diálogo de excesos

que la muerte no  acaba por nombrarla.

MARINA 4

***

Mientras algunos luchan los de arriba

se apoderan del fieltro por segundo

luego miran con tufo en la mirada

para hacer de cuenta que aún existen

en el lóbrego monte del descaro

Cuando adquiere poder el poderoso

no soporta el hueco de las lágrimas.

***

Otros tienen por sed las circunstancias

que empecinan lugar al calendario

cuando todas las fechas se aproximan

en tumulto de dientes que se clavan

a las necesidades del abrupto

porque les sobra tiempo a las desdichas

en un mundo de imposibilidades

***

Otros saben luchar pero no luchan

porque tiene paciencia de incurables

Cuando un pueblo surge de las ruinas

siempre queda el estigma del valor

en la tensa cadena de la vida

***

En mi patria: los cerros y los montes

los desiertos y el cobre de la playa

el manglar y la espuma de los ríos

la avenida y el punto de los parques

el caudal de los vidrios y la puerta

el olor y el metal de la oficina

el colgar de los ganchos a la hamaca

el silbar del cuchillo en el alijo

el motor de los autos que se aprietan

la ceguera del viento en la palmera

la parada del bus en la estación

la moneda que surca la explanada

el trotar de los perros en la acera

la mujer que se acuna la matriz

el dolor de los niños por la noche

el ungüento del hombre por fervor

la torpeza del polvo en carretera

el cantar de los pájaros al árbol

la tibieza de otoño en la escritura

el candado del miedo tras la muerte

y la voz del Poeta que acalambra

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***

Cuando tengo el dolor por estribillo

y lo oscuro me sabe a venidero

me encomiendo al vértigo en suburbio

porque sólo me incita la bravura

y el cursor flotando en la pantalla

para escribir un verso en  colectivo

donde quepa la astucia en las palabras

de llamar a las cosas por su nombre

sin temor a la furia o la venganza

***

Es inmenso el metal con la que el mundo

te devuelve el golpe en plena cara
para saber que el mundo no es tan mundo
y tampoco el golpe el que te para

Ahora bien si es que vamos hasta el fondo

porque el fondo es la cama del suicida
no es tan malo llegar hasta lo hondo
cuando tienes carencias en la vida

No me jacto de débil ni de tonta

sino en cambio doy puño en cada verso
para hacer de mi voz dos caracteres

que se queden flotando entre la impronta
sucesión de mi cauto universo
donde el hombre es iluso de poderes

***

Fingir es algo más que indiferencia:

se finge cuando tienes privilegios

se finge cuando alguno te delata

se finge cuando alzamos mal el vuelo

se finge la caída y los detalles

se finge el rencor en cada daño

se finge la verdad con la coraza

se finge la ruptura del secreto

***

Tan sólo tengo asuntos de vacío

colores en la escala de lo turbio

razón para abordar a los renglones

y trazos que se quedan siempre a medias

sabemos distinguir en lo profundo

la causa que avería nuestros bordes

cansados de luchar con la tristeza

***

Yo visto con las ropas de tristeza

y monto el escenario por costumbre
en esta situación de la pobreza
que llegan a sembrar la incertidumbre

Los nuestros son los mismos que mañana

veremos abatidos por el hambre
cansados de esta vida que inhumana
coloca a la miseria en el alambre

Estar entre los pobres me hace rico
que estar entre los ricos y ser pobre
con mala voluntad y falsedades

Razón por la que exijo y que suplico
quedarme entre lo mío y que recobre
orgullo y dignidad como verdades

 MARINA 6

***

Por todos los caminos de mi casa

se encuentran cicatrices y obstrucciones
lugares divididos por la ausencia
recuerdos empatados por el agua
no existe diferencia entre el pasado
ni el mérito de verse en el espejo
colmado de desdichas y placeres
rugiendo entra la senda del silencio

***

Yo fui un espectador de la rutina

un karma de la lluvia en el zaguán

el método a seguir para el declive

un puño de maleza en el jardín

Yo tuve que fingir –porque fingiendo

se puede tolerar la realidad-

***

Palpita entre nosotros la costumbre
de vernos como vemos a las rosas
que muestran sus racimos enredados
fingiendo la estación de la belleza
así como en el borde se marchitan
los pétalos que acaban por caerse
cansados de la misma podredumbre
de ser protagonistas de lo efímero
mientras por el jardín cunde el murmullo
de secos organismos de nostalgia
que aplastan el verdor de la natura
y dejan su escozor como una pátina
…así somos los dos en la rutina
lanzando los suspiros de esperanza

***

Mi casa tiene aspecto de tristeza
tumores en el baño y la cocina
se llena de humedad por las paredes
que cunden de dolor cuando les besa
la tarde que acontece con sus sombras
por esta habitación de una puerta
y un lúgubre sillón donde claudican
los restos de mí misma hechos nada
dispuesta a esperar que los minutos
resuelvan el silencio y el  problema

***

 Las calles de mi barrio son tan tristes
cubiertas de hojarasca y de polvo
con lámparas que esparcen en los muros
cuarteles de cristal y de granito

No hay niños que sortear y las paredes
se impregnan de quietud y de vacío
los pájaros se cansan de su vuelo
y muerden el silencio del abismo

Hay ojos que persiguen las noticias
cuchillos que se clavan en los muslos
mujeres que se cuelgan de los techos
razones para odiar la madrugada

La calle de mi calle es una pérfida
con gustos y placeres escondidos
al fondo donde habitan los infieles
con cascos de metal y de crepúsculo

***

El tenue curso de los días grises

inacabables por las líneas curvas
donde sobrevuelan alas y pobreza
de un peregrinar de melancolía
¡Déjame arrastrar mi lugar de piedra
y volverme lodo dentro del poema!

Por estas ganas de retar al mundo
y no quedar en medio del camino
a cada frustración que se atraviesa

***

Ahora que las cosas empeoran

usamos las palabras como armas
para defendernos de las injusticias
porque no hay opciones en la muerte
porque no existen trampas ni salidas
más que la verdad que se refleja
en los estanques de la poesía
donde una vez se ahogaran los poetas
entre litros de sombras y rarezas
sin embargo aún tiene el horizonte
un manojo de versos y egoísmos
para ofrecerle al mundo si algún día
las batallas cambian de estrategias

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Redacción

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