Espionaje a periodistas, añejo y preocupante. Por Jorge Díaz

1

Sin el ánimo de minimizar la publicación del New York Times que habla de espionaje contra periodistas y defensores de los Derechos Humanos, debo aclarar que desde hace 80 años esta actividad de los gobiernos panistas y priistas es práctica común para amedrentar, presionar y coartar la libertad de expresión en nuestro país.

José López Portillo en alguna ocasión se enojó, cuando de forma cínica dijo que su hijo José Ramón López Portillo era “el orgullo de mi nepotismo”; los medios se le fueron encima por esa frase producto de la actitud que le caracterizaba incluso cuando permitió que los pisos de la Residencia Oficial de los Pinos se cubrieran de mosaico color rojo, a gusto de la primera dama, Carmen Romano.

En Radio Programas de México, José Gutiérrez Vivó lo tundió como pocos informadores de la época con entrevistas a politólogos, analistas económicos y todo aquel que tuviera los elementos para refirerirse a la vida y obra del entonces Presidente de México.

La reacción no se hizo esperar: varios colaboradores fuimos testigos de la llamada personal del mandatario a Gutiérrez donde le pedía “por su bien” ya no hablar del tema, ni de las oscuras acciones al interior del IMSS al mando de Arsenio Farell Cubillas y de otras dependencias gobierno. También lo llamaba a que no hubiera opiniones de especialistas, y de ahí la reacción de l conductor de Monitor de leer toda la información del día. tal y como estaba escrita en los periódicos de circulación nacional.

Las llamadas telefónicas del auditorio no fueron para preguntar qué pasaba sino para apoyar al conductor ante la ofensiva gubernamental, cosa que no pasó desapercibida porque llegó una llamada de la Secretaría de Gobernación que anunciaba una lista de los números telefónicos que se tenían registrados y que eran de los radioescuchas. Eso fue espionaje “aquí y en China”.

Me causa gracia y hasta risa que muchos periodistas jóvenes, talentosos y capaces digan que lo que pasa en estos momentos con el programa “Pegasus” que sólo es una versión mejorada (mucho) y adelantada de la vieja práctica del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, CISEN de la Secretaría de Gobernación. Es el descubrimiento del hilo negro.

No se ha descubierto el hilo negro, ni ha desaparecido el “folder azul” que todo periodista en México tiene y que agrupa toda la información laboral, profesional, social, familiar y hasta sexual de los informadores de este país.

“El Centro de Investigación y Seguridad Nacional es un órgano de inteligencia civil al servicio del Estado Mexicano cuyo propósito es generar inteligencia estratégica, táctica y operativa que permita preservar la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano, dar sustento a la gobernabilidad y fortalecer al Estado de Derecho. Su papel consiste en alertar y proponer medidas de prevención, disuasión, contención y neutralización de riesgos y amenazas que pretendan vulnerar el territorio, la soberanía, al orden constitucional, las libertades e instituciones democráticas de la población mexicana, así como el desarrollo económico, social y político del país”.

Esa es la definición del CISEN que se resume en estos momentos de coyuntura con una sola palabra, ESPIONAJE, muy a la mexicana pero no distinta a la CIA de Estados Unidos, a la GESTAPO de los nazis, a la británica Scotland Yard y el M16 o cualquier otra organización de inteligencia en el mundo.

Lo grave del asunto es que con los adelantos tecnológicos de los que se dispone en la actualidad es fácil acceder a toda la actividad electrónica y cibernética y “colgarse” de la línea telefónica quedó para el archivo aunque no extinta.

Era de esperarse la reacción de los medios de comunicación ante el espinoso tema; sin embargo, debemos estar claros de que no es nuevo, de que vivimos en México donde la ley está hecha para no cumplirla, donde la impunidad se puede respirar en cada esquina y donde los ciudadanos, no todos por supuesto, se han acostumbrado a que se metan en su vida gente que intenta controlar el devenir social.

Pero como siempre, tú tienes la última opinión.

 

@jorgeplus60

Acerca del autor

Jorge Diaz

30 años de trayectoria en el Periodismo. Fue Productor, Reportero y Jefe de Redacción en Radio Red e Infored, además Jefe de Información en Tv. Azteca (radio) y Proyecto 40. Colaboró en “La otra opinión” del periodista Ricardo Alemán.

Su dirección de correo no será publicada, revise los campos marcados*