Las altas temperaturas del verano de 2020 dejaron “una profunda herida” en el sistema de las capas de hielo y los glaciares, alertó la Organización Meteorológica Mundial este martes.

La plataforma de hielo de Milne en Canadá, una de las últimas en el mundo que quedaba completamente intacta, se desprendió, y perdió hasta un 43% de su superficie; el glaciar Turtmann en Suiza se partió en dos, y perdió más de 300.000 metros cúbicos de hielo; y el glaciar Planpincieux en Italia, está a punto de colapsar con casi 500.000 metros cúbicos perdidos, y amenaza con destruir a un pueblo cercano.

“Estas pérdidas de masa extremas no se pueden reponer en el clima actual y podrían volverse más frecuentes en el futuro si las emisiones de gases de efecto invernadero no disminuyen”, alertó la OMM.

El colapso de capas de hielo como la de Milne aumenta el nivel del mar, y las inundaciones resultantes del estallido de los lagos glaciares se están convirtiendo en un factor cada vez más de alto riesgo en muchas partes del mundo, amenazando a las personas y la infraestructura.

Los récords de calor en el Ártico este verano, donde se alcanzó una temperatura hasta 38ºC en Siberia, estuvieron acompañados por incendios forestales sin precedentes, y una cantidad de hielo marino mínima récord. (Naciones Unidas)

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