De 2010 a 2020, el número de plataformas digitales se ha quintuplicado, pero el 70% de los ingresos se los llevan 2 países: Estados Unidos y China. Aunque generan oportunidades laborales, traen una serie de problemas relacionados con la regularidad del trabajo y los ingresos, las condiciones laborales, la protección social, la libertad sindical y el derecho de negociación colectiva.

Un nuevo informe del organismo especializado de la ONU en asuntos laborares destaca que la explosión de plataformas digitales en la última década provoca nuevas oportunidades de empleo a los jóvenes, las mujeres y los migrantes, pero también desdibujan la distinción entre empleados y autónomos.

Los principales obstáculos a los que se enfrentan los empleados de estos servicios en línea son regularidad del trabajo e ingresos, falta de acceso a  protección social y  libertad de asociación. Los 52 mil  millones de dólares en ganancias que generaron estas plataformas en 2019 se concentran mayormente en Estados Unidos y China.

Según el último informe de la Organización Internacional del Trabajo  “Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo: El papel de las plataformas digitales en la transformación del mundo del trabajo”, difundido este martes, el número de estas organizaciones en línea creció de 142 en 2010 a más de 777 en 2020.

El estudio, que contó con la participación 12 mil trabajadores y representantes de 85 empresas de distintos sectores y lugares del mundo, analiza 2 tipos de plataformas: “las basadas en la web”, dónde los trabajadores realizan sus tareas en línea y de modo remoto, y “las basadas en la ubicación”, como chóferes de taxis o repartidores que trabajan en una localización geográfica determinada, se triplicaron y se multiplicaron casi por 10, respectivamente.

La mayoría de ellas se encuentran repartidas entre unos pocos países, como los Estados Unidos de América (29%), la India (8%) y el Reino Unido (5%).

La mayoría de los trabajadores de estas plataformas son menores de 35 años con alto nivel de estudios, en particular en los países en desarrollo.

Los portales en línea dedicados al empleo permiten generar ingresos a colectivos como las personas con discapacidad,  jóvenes, trabajadores migrantes y mujeres y también son considerados “fuente prometedora de oportunidades de trabajo” en los países en desarrollo,  situación que ha conducido a los Gobiernos de estas naciones a invertir en el desarrollo de infraestructuras y competencias digitales.

El estudio indica que los portales también conllevan problemas relacionados con regularidad del trabajo e  ingresos, condiciones de trabajo,  protección social, utilización de  competencias profesionales, libertad sindical y el derecho a la negociación colectiva.

Pese a las oportunidades de empleo femenino que generan estas plataformas, las mujeres solo representan a  4 de cada 10 trabajadores en los portales basados en la web y a una de cada 10 trabajadores en las plataformas centradas en la ubicación.

“Pocas mujeres mencionaron que realizaban tareas relacionadas con la tecnología y el análisis de datos”, especifica el informe.

Otro inconveniente apuntado en el informe es el hecho de que las plataformas digitales están difuminando la clara diferencia que solía encontrarse entre asalariados y autónomos.

Los 2 principales motivos para trabajar en las plataformas en línea basadas en la web son la posibilidad de obtener ingresos complementarios “o la preferencia o necesidad de trabajar desde casa o de gozar de flexibilidad laboral”.

Casi un tercio de estos trabajadores indicaron que este empleo era su principal fuente de ingresos, una proporción que aumentaba en el caso de los países en desarrollo y de las mujeres.

“En una semana corriente, los ingresos medios por hora de un trabajador de una plataforma basada en la web ascienden a 3,4 dólares, aunque la mitad de los trabajadores de estas plataformas ganan menos de 2,1 dólares por hora. En el caso de los trabajadores autónomos, los ingresos medios por hora son de 7,6 dólares, mientras que en las plataformas de microtareas ascienden a 3,3 dólares”

Los trabajadores de las plataformas basadas en la web normalmente trabajan un promedio de 23 horas semanales y casi de la mitad de ellos dedica una media de 28 horas semanales a otros empleos remunerados, dando lugar a una semana laboral larga.

La jornada laboral para la mayoría de los conductores y repartidores de las plataformas basadas en la ubicación es larga y de alta intensidad. Los primeros tienen un promedio de 65 horas semanales; y los segundos, de 59.

Una elevada proporción de conductores y repartidores, (el 79% y el 74%, respectivamente) indicó sufrir algún nivel de estrés asociado al trabajo, provocado “por la congestión del tráfico, la escasa remuneración, la falta de pedidos o clientes, la excesiva duración de la jornada, el riesgo de sufrir lesiones laborales y la presión para conducir rápido”.

La pandemia de la COVID-19 ha puesto aún más en evidencia muchas de estas cuestiones

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