Japón aplica desde este jueves 1 de abril, una legislación que exhorta a las empresas a permitir que sus empleados trabajen hasta los 70 años de edad.

Un estudio del Ministerio del Interior y de las Comunicaciones reveló que, el año pasado, un récord de 9 millones 60 mil personas de 65 años o mayores eran parte de la fuerza laboral. Esta cifra representa el 13,6 % del total de los trabajadores.

Se prevé que el número de personas de tercera edad empleadas continúe aumentando como consecuencia de la baja natalidad, el envejecimiento de la población y la escasez en la mano de obra. En la actualidad, las empresas deben permitir que los empleados que lo deseen puedan seguir trabajando hasta los 65 años.

La enmienda de ley da 5 opciones a las empresas con empleados de edad avanzada. Se puede retrasar la edad de retiro hasta los 70 años, abolirla o permitir que los trabajadores continúen laborando después del límite de edad establecido.

Las compañías también pueden subcontratar a jubilados que han establecido sus propios negocios o se han independizado. Finalmente, pueden apoyar a los empleados que deciden trabajar para organizaciones sin fines de lucro, así como para entidades que otorguen beneficios públicos.

La ley establece que las empresas y empleados deben llegar a un acuerdo sobre la opción elegida. Sin embargo, no se aplica a trabajadores por contrato de obra ni a aquellos que trabajan para entidades sin fines de lucro. En dichos casos, algunos empleados podrían no estar calificados para recibir subvenciones por desempleo.

Por dicha razón, las empresas donde la mayoría de los empleados forman parte de un sindicato deben conseguir la aprobación del mismo para las últimas dos opciones.

Las directrices del Ministerio de Trabajo, Salud y Bienestar Social de Japón exhortan a las empresas a garantizar que esta enmienda no derive en condiciones de trabajo inestables para cualquier empleado. (NHK)

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