Autoridades de la capital portuguesa de Lisboa iniciaron el lunes su programa de aplicación de multas que van de 60 a 300 euros para quienes estacionen o aparquen mal sus patinetas y bicicletas eléctricas en los barrios más turísticos y céntricos de la ciudad lusa.

La iniciativa hecha por la junta del distrito de Santa María Mayor, órgano de Gobierno del Ayuntamiento de Lisboa encargado de los barrios con más solera de la capital portuguesa.

Se impondrán estas multas en caso de que patinetes y bicicletas supongan un “impedimento o peligro obvio” a la circulación de peatones, fundamentalmente cuando se dejan en mitad de las avenidas o calles estrechas del centro, y la sanción irá dirigida a las empresas responsables de los vehículos.

Además, la junta cobrará otros 31,90 euros por cada patineta o bicicleta en concepto de “tasa de retirada, transporte y almacenaje” hasta 30 días.  

Las compañías de movilidad deberán pagar una cantidad adicional de 67 céntimos por cada día que permanezcan sus unidades en las dependencias de la junta.

La regulación, que estará en vigor hasta 2021, no ha sido bien recibida por el Ayuntamiento de Lisboa, que alega que solo el consistorio tiene competencias en este sentido. La retirada de estos vehículos eléctricos de movilidad por parte de los servicios de la junta se comenzó a efectuar en junio sin aplicar de multas, ya que el reglamento no entraba en vigor hasta este lunes.

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