La actual temporada de influenza 2018-2019 muestra un repunte de esa enfermedad infecto-contagiosa, y al 28 de diciembre pasado sumaba mil 662 casos y 116 defunciones, cifras que contrastan con el periodo anterior 2017-2018, con 861 casos y 25 defunciones, según datos publicados por el Informe Semanal de Vigilancia Epidemiológica, de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud.

La cifra es bastante más elevada que periodos anteriores, como 2016-2017 con 378 casos y 35 defunciones, y se explica porque en 2017 predominó el tipo A (H3N2) que convive con la humanidad desde hace 50 años, y en 2018-2019 está presente el A (H1N1), que con una década de existencia es más agresivo, “por lo que esta temporada podría haber un mayor número de casos y probablemente sean más graves, sobre todo porque mucha gente no está vacunada”, explicó Rosa María Wong Chong, de la División de Investigación de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Además, hay reportes hospitalarios de muchos casos graves en México, porque el virus mayoritario es A (H1N1), que es muy patógeno y agresivo, por su relativa reciente aparición, y muchas personas aún no tienen la protección de la vacuna, resaltó la especialista, y explicó que después de la epidemia de 2009, cuando surgió el nuevo virus A (H1N1), las cifras anuales iban a la baja, hasta la temporada 2013-2014, cuando hubo un repunte de mil 853 casos y 220 defunciones, también asociado a una mayor presencia de esa variante del virus.

Wong advirtió que las mayores complicaciones, infecciones graves y mortalidad se asocian con personas que nunca han recibido la vacuna. “Mucha gente no se ha vacunado desde hace 10 años y es susceptible de adquirir esta infección, porque no tienen anticuerpos contra el virus”.

Lo ideal es ponerse la vacuna cada año, porque el virus va cambiando. “Entre más tenga una persona es mejor, porque hay cierta protección cruzada contra algunos virus”, detalló.

La vacuna es especialmente recomendable para los grupos de riesgo: niños menores de 10 años, adultos mayores de 65, mujeres embarazadas, pacientes con enfermedades pulmonares y cardiovasculares, con asma, diabetes y obesidad.

“La vacuna no es cien por ciento efectiva, pero sí garantiza que se evite la influenza en la mayoría de los casos, o si la persona enferma aún con la vacuna, la gravedad será menor. Tanto la gravedad como la mortalidad están directamente asociadas a quienes no se vacunan”, remarcó.

Sobre el cuadro clínico, la experta recordó que incluye fiebre muy elevada (mayor a 38.5 grados), dolor de cabeza, cansancio, tos seca, ardor, congestión nasal y dolor muscular.

“Las epidemias ocurren principalmente en invierno, porque el frío se asocia a una mayor incubación y transmisión del virus, además de que las vías respiratorias están más susceptibles a infectarse”. La influenza se transmite por estornudo, tos, habla o artículos contaminados, por eso hay que evitar el contacto con el enfermo y lavarse las manos constantemente, concluyó.

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