Quienes consumen más cítricos, especialmente naranjas y zumo de naranja, tienen un mayor riesgo de padecer melanoma en comparación con los que no los consumen, según una investigación reciente. Según esto, consumir más de 2 raciones de cítricos aumenta en 63% el riesgo de padecer cáncer de piel.

Investigadores de la Universidad de Indiana estudiaron la relación entre el consumo de cítricos y el melanoma teniendo en cuenta otros factores de riesgo conocidos para la enfermedad, como edad, hábitos de bronceado y tener la piel clara.

Mediante datos del Biobanco del Reino Unido, los científicos revisaron una amplia muestra de casi 200 mil personas, entre ellas, 1.592 personas con diagnóstico de melanoma y 197 mil 372 controles. Los datos sobre la ingesta de cítricos se recogieron mediante 5 cuestionarios en los que se pedía a los participantes que recordaran su consumo de cítricos las 24 horas anteriores.

Además, se detectó que el consumo de naranjas en particular se asociaba de forma independiente con un mayor riesgo de melanoma. La investigación descubrió que los que consumían más de una ración de naranjas al día tenían 79% más de riesgo de melanoma en comparación con los que no comían esta fruta en absoluto.

Además, el consumo de más de una ración de zumo de naranja aumentaba el riesgo en 54%, ya que los cítricos contienen psoraleno que hace que la piel sea sensible a la radiación UV cancerígena del sol. Asimismo, los participantes de piel muy clara resultaron tener riesgo mayor si comían muchos cítricos.

Andrew R. Marley, autor principal de la investigación, resalta que “se sabe que el psoraleno tiene propiedades fotosensibilizantes y fotocarcinógenas y se encuentra en abundancia en los productos cítricos”. Esta investigación sugiere un aumento del riesgo de melanoma asociado a una mayor ingesta de cítricos y los hallazgos podrían dar forma a las orientaciones sobre la exposición al sol y a la forma de aconsejar a los pacientes que tienen un alto riesgo de desarrollar melanoma

El signo más común del cáncer de piel es un cambio en un lunar, peca o mancha de piel normal. Hay 5 cosas en las que hay que fijarse cuando se trata de lunares:

Simetría : Si una mancha nueva o existente empieza a cambiar de forma, podría ser un signo de cáncer de piel. Puede crecer repentinamente o cambiar con el tiempo, pero si es asimétrica es una buena idea que la revise un médico de cabecera.

Bordes: Las manchas con bordes irregulares son una señal de alarma de cáncer de piel.

Color: Muchos lunares cancerosos tienen diferentes colores. O un lunar existente puede haberse vuelto más oscuro.

Tamaño: Si un lunar empieza a crecer es una mala señal.

Elevación: La mayoría de las pecas y lunares tienden a ser planos contra la piel. Si uno de ellos se eleva repentinamente es un signo de cáncer de piel.

También hay otros signos a los que hay que prestar atención, como: un nuevo crecimiento o una llaga que no se cura, una mancha, lunar o llaga que pica o duele;

un lunar o crecimiento que sangra o forma costras.

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