En un comunicado, el exfuncionario federal Luis Téllez Kuenzler, dijo que nunca en su trayectoria profesional ha incurrido en algún conflicto de interés, y que se ha apegado en todo momento a la legalidad vigente.

Quien fuese secretario de Energía y de Comunicaciones y Transportes en 2 sexenios, asegura que aunque participó como consejero de una empresa de energía en Estados Unidos entre 2004 y 2006, fue más de 3 años después de haber terminado su gestión como secretario de Energía el 30 de noviembre de 2000.

Manifestó que la Ley General de Responsabilidades Administrativas vigente en ese momento y la reformada desde 2016, señalan un plazo de un año después de concluir el encargo para poder trabajar en una empresa del sector al que se haya servido en el puesto público.

Téllez destacó que “actualmente tengo responsabilidades con empresas del sector, después de casi 20 años de haber sido secretario de Energía”, luego de que el director general de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett Díaz, difundiera los nombres de varios exfuncionarios acusados de debilitar a la empresa y llevarla a que hoy produzca la mitad de la energía que se consume en el país. Entre ellos,Téllez Kuenzler.

Por su parte, y en relación con las declaraciones de la CFE sobre contratos ganados en licitaciones públicas por parte de Carso Energy para la construcción, operación y financiamiento de gasoductos, la empresa informa que el objetivo de construir gasoductos para dotar de gas natural a la CFE es reducir costos de producción de energía eléctrica en México, usando un combustible amable con el medio ambiente.

Dice que ganó 3 concursos en procesos internacionales, transparentes y públicos, y que para el gasoducto que se construye en el norte del país de 620 kilómetros, adquirió la tubería, equipos, herramientas y materiales para su construcción, además de contratar para a ello al consorcio CICSA, FCC y Nuova Ghizzoni.

Carso explica que la construcción se ha visto interrumpida en 16 tramos que suman 86 kilómetros, que han retrasado en más de un año la conclusión del proyecto y continúan obstruyendo el concluir los 620 kilómetros, encareciendo obra y gastos financieros, afectando al país que no cuenta con combustible de precio reducido que le permita ofrecer precios de energía eléctrica competitivos.

Añade que la obstrucción a la construcción del gasoducto representa un elevado costo para la construcción y terminación del gasoducto y en especial, como señalamos antes, a la CFE al impedirse el acceso a gas natural de muy bajo costo para la eficiencia y competitividad de sus operaciones.

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