Cumplió lo agendado y el presidente estadounidense, Donald Trump, visitó el jueves la frontera sur de su país y reiteró la necesidad de construir un muro en la zona limítrofe con México

En escenario en el que se cumplen casi 3 semanas del cierre parcial del gobierno desde el pasado 22 de diciembre debido a la puja entre la Casa Blanca y el capitolio por el financiamiento para el muro, Trump insiste en la posibilidad de declarar emergencia nacional, para tener forma de reasignar fondos militares para la construcción del muro fronterizo.

“Tengo el derecho absoluto para declarar una emergencia nacional. No debería de llegar a declararla porque esto es de sentido común. Necesitamos un muro”, dijo Trump  ante periodistas en la ciudad texana de McAllen

El senador Lindsey Graham, uno de los más influyentes en la Cámara Alta. dijo en un comunicado que “es hora de que el presidente Trump use los poderes de emergencia nacional para financiar la construcción de un muro fronterizo. Espero que funcione”.

Uno de los colegas de Graham en el Senado, el líder de la mayoría republicana en esa cámara, Mitch McConnell, bloqueó las propuestas demócratas de la Cámara Baja para reabrir la Administración. La mayoría demócrata en la Cámara Baja aprobó la semana pasada 2 iniciativas que constan de 6 proyectos de ley para financiar 2019 de cerca del 25% de la Administración, y de uno que otorgaría fondos al Departamento de Seguridad Nacional hasta el 8 de febrero.

Las medidas ampliaban los fondos para cercados fronterizos y otras medidas en 1.300 millones de dólares, nada que ver con los 5 mil 700 millones pedidos por Trump.

Asimismo, y cuestionado en la frontera si será México quién pague por el muro, Trump afirmó que nunca ha dicho que su vecino “escribiría un cheque” para pagar la construcción del muro, a pesar de que ha repetido que los mexicanos financiarían la protección fronteriza.

El Gobierno afronta el cierre del 25% de la Administración, situación que afecta a unos 800 mil empleados que han dejado de percibir salario y ha trastocado el funcionamiento de espacios turísticos o actividades de agencias a las que no se les han asignado nuevos recursos.

“Miles de estadounidenses que trabajan arduamente están siendo excluidos de sus puestos de trabajo por ninguna otra razón que la política del miedo. ¡Vergüenza de Senado! ¡Vergüenza de Casa Blanca!”, dijo Richard Trumka, el presidente de AFL-CIO, la mayor central sindical del país, ante cientos de empleados públicos concentrados en Washington.

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