Luego de que concluyera el plazo fijado por los negociadores de Reino Unido y la Unión Europea sin acuerdos, el premier inglés Votos Johnson y la comisionada europea von der Leyen, “a pesar del agotamiento después de casi un año de negociaciones, a pesar del hecho de que los plazos se han incumplido una y otra vez, creemos que es responsable en este momento hacer un esfuerzo adicional”.

Las partes decidieron extender el tiempo límite autoimpuesto, al considerar que había demasiado en juego para no intentar hasta el final llegar a un acuerdo.

Reino Unido y la Unión Europea negocian desde principios de este año cómo serán las relaciones comerciales de los británicos con el mercado único europeo a partir del 1 de enero de 2021, cuando Reino Unido finalizará el Brexit y se retirará definitivamente de los beneficios que tienen los países de la Unión Europea.

Luego del anuncio de Johnson y von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, dijo que los negociadores continuarán sus diálogos en Bruselas, donde están reunidos, y destacó que deberían “hacer todo lo posible para lograr un acuerdo”, pero mantuvo su postura de que no podría haber un acuerdo “a cualquier precio”.

“Lo que queremos es un buen acuerdo que respete estos principios de juego limpio económico y, también, estos principios de gobernanza”, explicó el presidente del Consejo Europeo.
Johnson dijo a su vez que aún están “muy lejos en algunos puntos clave”.

Londres y Bruselas mantienen sus diferencias sobre 2 puntos. El primero es la pesca en aguas británicas, pues Reino Unido quiere soberanía total sobre su territorio marítimo y decidir quién entra y quién sale; mientras que la Unión Europea defiende que sus países miembro sigan pescando en el Mar del Norte. La discusión es sobre cómo regular la cantidad y la clase de pesca.

Otro punto es la competencia. La Unión Europea ha solicitado a Londres que imponga reglas siguiendo estándares europeos, en temas como derechos laborales, respeto al medio ambiente e impuestos. De lo contrario, Bruselas considera que Reino Unido tendría ventajas competitivas y que podría convertirse en algo parecido a un paraíso fiscal.

Pero el Gobierno británico ha rechazado la propuesta argumentando que no tendría sentido salirse del mercado común para continuar con las mismas normativas.

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