La Unión Europea, Alemania, los Estados bálticos, Polonia y Estados Unidos declararon en las últimas horas que no reconocen el mandato renovado de Alexander Lukashenko, en el poder desde 1994 como presidente de Bielorusia.

En un comunicado, el jefe de la diplomacia europea Josep Borrell, afirmó hoy que “la elección del 9 de agosto no era libre ni equitativa. La Unión Europea no reconoce los resultados falsificados. En consecuencia, la supuesta ‘investidura’ del 23 de septiembre y el nuevo mandato que invoca Alexander Lukashenko no tienen ninguna legitimidad democrática”.

Expresó también que lo ocurrido “contradice directamente la voluntad de amplios sectores de la población bielorrusa”, y subrayó que esta toma de poder no hará sino “agravar la crisis política”.

El español agregó que “en vista de la situación actual, la Unión Europea está revisando sus relaciones con Bielorrusia”.

El bloque comunitario estaría analizando ya algunas sanciones y para ello necesita de la unanimidad de los Estados miembros. solo Chipre condiciona su acuerdo a la adopción por parte del bloque, de medidas que obliguen a Turquía a detener sus perforaciones en busca de gas en aguas que Chipre considera como su zona económica.

Por su parte, Suecia y Finlandia se niegan a sancionar a Lukashenko para permitir la mediación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa que será presidida por Suecia.

Lukashenko ya respondió a varios países de la Unión Europea que decidieron no reconocerlo como mandatario, y dijo que “nunca les hemos pedido que nos reconozcan, que reconozcan nuestras elecciones, que reconozcan a nuestro presidente reelegido”.

Con 26 años al frente del gobierno, Lukashenko inició ayer un nuevo mandato después de una ceremonia de investidura secreta para evitar las movilizaciones en las calles, lo que no evitó las protestas de miles de personas, en la capital, Minsk.

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