Félix Rubén García Sarmiento, cuyo nombre no nos dice nada pero cobra sentido cuando lo ligamos a Rubén Darío como es conocido, nació en Metapa, hoy Ciudad Darío, Matagalpa, el 18 de enero de 1867 y murió en León, 6 de febrero de 1916, fue un poeta, periodista y diplomático nicaragüense, máximo representante del modernismo literario en lengua española.

Fue el primer hijo de Manuel García y Rosa Sarmiento, quienes se habían casado en León (Nicaragua) en 1866, tras conseguir las dispensas eclesiásticas necesarias, pues se trataba de primos segundos.  Aunque según su fe de bautismo el primer apellido de Rubén era García, la familia paterna era conocida desde por el apellido Darío.

Asistió a varias escuelas de la ciudad de León antes de pasar, en los años 1879 y1880, a educarse con los jesuitas y empezó a escribir versos, publicando a los 13 años y por primera vez en un periódico la elegía Una lágrima, que apareció en el diario El Termómetro, de la ciudad de Rivas, el 26 de julio de 1880. Poco después colaboró también en El Ensayo, revista literaria de León y alcanzó fama como “poeta niño”.

Darío poseía para 1881 una superdotada memoria, gozaba de una creatividad y retentiva genial, y era invitado con frecuencia a recitar poesía en reuniones sociales y actos públicos y se trasladó a Managua, donde continuó su actividad periodística, en diarios El Ferrocarril y El Porvenir de Nicaragua. Poco después, en agosto de 1882, se embarcó, hacia El Salvador, donde   llevó una intensa vida social, pero enfermó de viruela, por lo cual en octubre de 1883, convaleciente, regresó a su país natal y más tarde se dirigió a Chile .

En su etapa chilena, Darío publicó su primer libro de poemas, Abrojos en marzo de 1887, y en julio, apareció en Valparaíso,  Azul…,libro clave de la recién iniciada revolución literaria modernista que recopilaba  poemas y de textos en prosa, bien acogido por el novelista y crítico literario español Juan Valera, quien publicó, en octubre de 1888, dos cartas dirigidas a Rubén Darío, que consagraron la fama del poeta.

Viajo a Argentina, retornó a Nicaragua y se ahí se fue a El Salvador, donde fue nombrado director del diario La Unión. Se casó con Rafaela Contreras, hija de un famoso orador hondureño, pero al día siguiente de su boda, se produjo un golpe de estado contra el presidente, Francisco Menéndez, y Darío prefirió irse del país.

En Guatemala, publicó en Guatemala la segunda edición de su libro de poemas Azul…, ampliado, y llevando como prólogo las dos cartas de Juan Valera. A comienzos de 1893, Rubén se casó con Rosario Murillo, cuya familia le obligó a contraer matrimonio con la joven y viajó a Panamá, donde recibió la noticia de que el presidente colombiano Miguel Antonio Caro le había concedido el cargo de cónsul honorífico en Buenos Aires. Ahí, publicó dos libros cruciales en su obra: Los raros, colección de artículos sobre  escritores que por una razón u otra le interesaban; y, sobre todo, Prosas profanas y otros poemas, libro que supuso la consagración definitiva del Modernismo literario en español.

Embarcó a Europa, pasó por  España y después fijó su lugar de residencia en la capital de Francia, publicando en 1901 publicó la segunda edición de Prosas profanas.  En 1905 se desplazó a España como miembro de una comisión del gobierno nicaragüense para resolver una disputa territorial con Hondura y publicó el tercero de los libros capitales de su obra poética:Cantos de vida y esperanza, los cisnes y otros poemas, editado por Juan Ramón Jiménez.

En 1910, viajó a México como miembro de una delegación nicaragüense para conmemorar el centenario de la independencia del país azteca, pero el gobierno nicaragüense cambió mientras se encontraba de viaje, y el Porfirio Díaz se negó a recibir al escritor. Darío zarpó hacia La Habana, donde, bajo los efectos del alcohol, intentó suicidarse y regresó a París, donde continuó siendo corresponsal del diario La Nación y desempeñó un trabajo para el Ministerio de Instrucción Pública mexicano que tal vez le había sido ofrecido a modo de compensación por la humillación sufrida.

En 1912  regresó a París, y, en 1913, viajó a Mallorca donde empezó Rubén la novela El oro de Mallorca, acentuandose el deterioro de su salud mental, debido a su alcoholismo y sufría de alucinaciones.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, partió hacia América, y llegó a León, la ciudad de su infancia falleciendo el 6 de febrero de 1916. Fue sepultado en la Catedral de León al pie de la estatua de San Pablo y su archivo de Rubén Darío fue donado al gobierno de España en 1956… ahora está en la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid.

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