Al señalar que la epilepsia afecta a 2.5 millones de personas en México, el Director General del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, Luis Antonio Ramírez Pineda, dijo que el organismo a través del servicio de neurología del Centro Médico Nacional “20 de Noviembre”, promueve un mayor conocimiento de la enfermedad, así como eliminar la discriminación a quienes la padecen y favorecer su inclusión social.

Estas acciones forman parte del trabajo que impulsan instituciones de 120 países, en coordinación con la Liga Internacional contra la Epilepsia  y el Buró Internacional para la Epilepsia.

La jefa del Servicio de Neurología del CMN “20 de Noviembre”, Lilia Núñez Orozco, estableció que los más de 2.5 millones de personas con epilepsia equivalen al 2% de la población en México, varias no diagnosticadas; 25% del total pueden desarrollar alteraciones de personalidad, afectaciones en sus facultades mentales de memoria, concentración y capacidad de juicio, que les ocasiona discapacidad social.

En el marco del Día Internacional de la Epilepsia que se celebra el segundo lunes de febrero por acuerdo de la Organización Mundial de la Salud, la jefa del Servicio de Neurología del CMN “20 de Noviembre”,  hizo una invitación abierta a pacientes, familiares y público en general a participar en el Congreso Epilepsia y Educación, organizado en coordinación con el Capítulo Mexicano del IBE, sábado 2 y domingo 3 de febrero en el auditorio del nosocomio, de 08:30 a 14:00 horas; la entrada es gratuita.

Núñez Orozco indicó que las convulsiones son los síntomas más conocidos de esta enfermedad, sin embargo  -explicó- hay otra sintomatología “más sutil” a los que hay que prestar atención, como pueden ser las crisis de ausencia, en los cuales las personas se desconectan de la realidad por unos segundos, la percepción de olores extraños; sensación rara en el estómago; parpadeo involuntario durante segundos; adormecimiento o movimientos anormales en un segmento corporal, que a veces no se les da importancia y pueden ser un indicio temprano de epilepsia. 

Estableció que la detección temprana y el tratamiento oportuno permiten en algunos casos curar a los pacientes y, en otros, disminuir daño cerebral. “Cuanto más tiempo el cerebro esté dando descargas anormales, más posibilidades hay de que éstas se perpetúen y extiendan; en cambio si se controlan se puede modificar favorablemente y las personas mantienen sus facultades mentales al 100 por ciento y no enfrenten problemática sicosocial”, afirmó la especialista.

Agregó que el Congreso Epilepsia y Educación es una oportunidad para ampliar su conocimiento sobre el tema, ya que “la epilepsia no es un fenómeno antinatural, los pacientes no causan daño a los demás y no es contagiosa; este tipo de enfermos, como cualquier otro, tiene derecho a la comprensión, a la inclusión social, a la educación y al trabajo.

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