El individuo se pone de espaldas a la valla mientras que la amenaza mortal se le aproxima con gran precaución. El animal da un salto en un último esfuerzo de caza, pero en ese instante se choca con el vidrio de la jaula.

Muy confuso, el depredador se da la vuelta, mientras que el hombre se aleja de la jaula sonriendo.

Los tigres blancos deben su coloración a un gen recesivo y no constituyen una subespecie separada de los tigres.

Actualmente, la mayoría de los tigres blancos son criados en cautiverio. Más de 100 de ellos están en la India. (Sputnik)

 

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