El parpadeo es el cierre y apertura rápida de los párpados, es un pliegue de piel musculoso y mucoso móvil que cubre a los ojos, lo cual hace que sea una función esencial que ayuda a difundir a través de las lágrimas y eliminar los irritantes de la superficie de la córnea y la conjuntiva. La mayoría de nosotros parpadea aproximadamente 15 veces por minuto; esta acción protege el ojo cuya mayor parte está protegida dentro de la cuenca, una cavidad ósea recubierta de grasa que a su vez está resguardada por el cráneo, pero cuando los ojos, los sensores más delicados del cuerpo, están abiertos, casi una décima parte de su superficie total queda expuesta al medio ambiente, al viento y posiblemente al polvo.

Los ojos necesitan lubricación frecuente, además la parte frontal que recibe la luz debe conservarse limpia y clara como el cristal para distinguir bien; el parpadeo sirve a este doble propósito. Los párpados se cierran y abren, cubriendo cada ojo con una película de lágrimas, retirando residuos diminutos para limpiar y lubricar su superficie. Parpadear puede tener otras causas como proteger nuestros ojos contra un resplandor repentino, los ruidos fuertes y la ansiedad también desencadenan esta acción.

Se ha descubierto que se parpadea menos cuando se está atento, por ejemplo, una persona que lee una novela parpadea seis veces por minuto, pero al conversar duplica esta frecuencia. Se sabe que quienes conducen automóviles parpadean menos en las calles de la ciudad donde deben poner más atención, que en la carretera. El nerviosismo también provoca que se parpadee con frecuencia, por esa razón se adiestra a los lectores de noticias en la televisión para que parpadeen normalmente, y así reflejen serenidad y autocontrol. Los abogados afirman que bajo un escrutinio riguroso los testigos parpadean con más frecuencia que quienes no son hostigados; si un político parpadea en demasía durante una entrevista televisada, se interpreta como un síntoma inequívoco de tensión.

La velocidad del parpadeo puede verse afectada por elementos como la fatiga, lesiones en los ojos, los medicamentos y la enfermedad, la tasa del parpadeo se determina por el centro “intermitente” pero también puede verse afectada por estímulos externos. Cuando un humano o animal elige parpadear un solo ojo como una señal a otro en un entorno social como una forma de lenguaje corporal, a lo que se conoce como un guiño; sin embargo algunos animales como las tortugas y hámsteres parpadean los ojos de forma independiente uno del otro.

De la misma forma los bebés no parpadean en la misma proporción de los adultos: los recién nacidos lo hacen sólo a una tasa promedio de una o dos veces en un minuto. La razón de esta diferencia se desconoce, pero se sugiere que los bebés no necesiten la misma cantidad de lubricación de los ojos que los adultos debido a que la hendidura que tienen entre los parpados es menor en relación a los adultos. Además, los bebés no producen lágrimas durante su primer mes de vida y duermen más que los adultos, y durante la infancia aumenta la tasa de parpadeo, mientras que en la adolescencia suele ser equivalente a los adultos.

Mujeres y hombres no difieren en sus tasas de parpadeo espontáneo, calculando intervalos de 2 a 10 segundos; las tarifas varían según el individuo promedio de alrededor de 10 parpadeos por minuto pero cuando los ojos se centran en un objeto durante un período prolongado de tiempo, como cuando se lee, la tasa de parpadeo se reduce a cerca de 3-4 veces por minuto, siendo la razón principal de que los ojos se secan y se fatigan al leer.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here