El Gobierno de facto de Bolivia dio otro paso a la derechja y  anunció la suspensión de las relaciones diplomáticas con Cuba, como respuesta a declaraciones del canciller isleño, Bruno Rodríguez, que consideró un agravio “inadmisible”.

El ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, en funciones de canciller, expresó que el gobierno de facto de Jeanine Áñez “ha tomado la decisión que a partir de la la fecha suspender las relaciones diplomáticas con la República de Cuba. Esta determinación obedece a las recientes inadmisibles declaraciones del canciller cubano Bruno Rodríguez y la permanente hostilidad y constantes agravios de Cuba contra el Gobierno constitucional boliviano y su proceso democrático”.

Según el régimen interino,  “el Gobierno cubano de manera sistemática ha afectado la relación bilateral basada en el respeto mutuo, los principios de no injerencia en asuntos internos, la autodeterminación de los pueblos y la igualdad soberana de los Estados, no obstante la disposición del Gobierno de Bolivia de sostener cordiales relaciones”.

Esto implica el congelamiento de todos los convenios entre ambos países  horas después de que el canciller cubano calificara a la presidenta Áñez como ilegal y “autoproclamada”.​

La suspensión de las relaciones entre La Paz y La Habana es otra de las consecuencias de la llegada al poder de un nuevo gobierno, producto de un golpe de estado el pasado 10 de noviermbre tras la renuncia forzosa de Evo Morales, quien perdió el apoyo del sector militar.

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