El gran Silvestre Revueltas murió un 5 de octubre de 1940 en la Ciudad de México y hoy dedicamos un espacio de nuestra página web. Honor a quien honor merece.

Nacido en 1900, compositor de música sinfónica de la primera mitad del siglo XX, violinista y director de orquesta, Silvestre es considerado uno de los compositores mexicanos más influyentes, con una música de cámara muy original y obras que se han vuelto parte esencial del repertorio orquestal.

Fue un virtuoso del violín desde niño y tocó su primer recital en 1911, estudiando el instrumento en el Conservatorio Nacional de Música. Continuó su preparación  en la capital durante los años de la Revolución, donde al contrario de otras ciudades la vida cultural se desarrollaba con normalidad.

Sus primeros trabajos de composición son de 1915, tiempo en el que se hacía de unos pesos tocando en cines y orquestas, hasta que su padre lo envíó con su hermano Fermín y a Silvestre a un colegio de la Congregación de Holy Cross en Austin, Texas, en 1917. Ahí, descubrió la música de Debussy.

El talento de los hermanos Revueltas fue reconocido y se les envió a Chicago en 1919. donde Silvestre obtuvo el diploma en violín, armonía y composición. En 1920 los hermanos regresaron a México trayendo consigo el vicio del consumo del alcohol.

En 1923 murió su padre, viéndose obligado a dar recitales como única manera de sobrevivir. En 1924 conoció al compositor Carlos Chávez, y en esa década difundió la música de concierto en México, siendo subdirector de la recién creada Orquesta Sinfónica Nacional por parte de Chávez, además de dirigir la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios.

Sus convicciones políticas lo llevaron a España donde apoyó la causa republicana durante la Guerra Civil Española entre 1936 y 1939, regresando a México donde compuso varias piezas sinfónicas además de desarrollar su labor docente.

Silvestre formó parte de un grupo autores nacionalistas que buscaba la renovación de las formas recuperando los valores de la música indígena y el pasado prehispánico, acercándose de paso a la vanguardia europea para, obtener una auténtica expresión nacional. En el marco de esta corriente nacionalista, la música de Revueltas era novedosa aprovechando todos los recursos instrumentales, dio a las cuerdas papeles percutivos y a los metales un énfasis melódico que recuerda el sonido de las bandas pueblerinas.

Su obra va desde piezas para dotaciones pequeñas, como manifiesto en Ocho por radio, hasta obras para gran orquesta como Janitzio y Sensemayá. Para el cine elaboró partituras como Redes y La noche de los mayas, amén de composiciones como los poemas sinfónicos Cuauhnáhuac, Esquinas, Ventanas y El renacuajo paseador.

Sensemayá, creada en 1938, es la obra más conocida de Silvestre Revueltas, en la cual todos los rasgos del estilo del músico están presentes en ella, empezando por la absoluta primacía del ritmo como generador de la composición, influencia directa del Stravinsky.

El 4 de octubre de 1940, su ballet “El Renacuajo paseador” fue estrenado en la Ciudad de México, pero Revueltas no acudió y se quedó en su departamento bebiendo alcohol para luego salir a la calle poco abrigado en días en los que presentaba un cuadro de neumonía bronquial. de regreso a casa, sufrió un ataque y fue llevado a un hospital donde murió el 5 de octubre de 1940.

En marzo de 1976, sus restos fueron trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres.

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