Las integrantes de la selección de Estados Unidos demandaron más de 66 millones de dólares en daños dentro de su querella por discriminación de género contra la Federación de Fútbol de Estados Unidos.

La exigencia aparece en los documentos presentados anoche en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos en Los Ángeles, antes del juicio que está previsto para el 5 de mayo.

Entre la documentación presentada aparecen los acuerdos de convenio colectivo para los equipos masculino y femenino, que no se habían hecho públicos antes, y las jugadoras de la selección habían acusado a la federación en marzo de 2019, alegando discriminación de género institucionalizada, incluida una compensación desigual a los equipos femenino y masculino.

La estimación de daños incluye intereses y fue proporcionada por Finnie Bevin Cook, economista de Deiter Consulting Group  despacho contratado por las demandantes.

Los acuerdos colectivos mostraron una disparidad en las bonificaciones a hombres y mujeres, pero también las diferencias en las estructuras salariales de los dos quipos.

Por su parte, la Federación dijo en un boletín que “a las jugadoras del equipo nacional femenino se les paga de forma diferente porque lo pidieron específicamente y negociaron un contrato completamente diferente al del equipo nacional masculino, a pesar de que se les ofreció, y rechazaron, un acuerdo similar de pago por juego durante las últimas negociaciones”.

Su preferencia fue un contrato que proporciona beneficios adicionales significativos que la selección masculina no tiene, incluidos salarios anuales garantizados, seguro médico y dental, asistencia pagada para el cuidado de hijos, embarazo pagado y baja maternal, indemnización por despido, continuación del salario durante periodos de lesiones, acceso a un plan de jubilación, múltiples bonificaciones y más”, agregó.

Molly Levinson, vocera de las demandantes, cuestionó las afirmaciones de la federación y destaca en un comunicado que “en la negociación del acuerdo colectivo más reciente, la USSF dijo repetidamente que el pago igualitario no era una opción, independientemente de la estructura salarial”. La USSF propuso una ‘estructura de pago por jugar’ con mejor paga en todos los ámbitos. En cada caso, para un partido amistoso o de competición, a las futbolistas se les ofreció menos dinero que a sus homólogos hombres (AP)

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