Poco menos de 10 mil personas salieron este sábado por décimo octavo sábado consecutivo a las calles de París para realizar protestas en las que hubo saqueo de comercios de lujo, disturbios y detenido. Las protestas se reprodujeron de igual forma en otras ciudades del país.

La Policía de París tuvo que hacer uso de cañones de agua y gases lacrimógenos para repeler a los manifestantes conocidos como “chalecos amarillos” en los Campos Elíseos, quienes levantaron barricadas en las calles e incendiaron contenedores y vehículos.

Las movilizaciones de los “chalecos amarillos” comenzaron en noviembre para protestar contra la el alza de impuestos al diésel y en diciembre subieron de tono para protestar por la represión de la autoridad contra los inconformes, obligando al presidente Macron a dar a conocer un paquete de medidas económicas para mejorar las condiciones de vida de la clase media y trabajadora.

Entre los establecimientos atacados y saqueados están el restaurante de lujo Le Fouquet y de las tiendas de Hugo Boss y Nespresso en la zona de los Campos Elíseos.

El ministro del Interior, Christophe Castaner, denunció la presencia de “matones profesionales” y pidió a la Policía responder “con la mayor firmeza”.

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