Todo gobierno, intenta hacer un balance en sus acciones para mantener el ánimo a su favor; anuncios en todas las dimensiones cargados de esperanza para los gobernados y acciones que logren el mismo propósito. El actual no es la excepción.

Pero hay una falla: es notorio que en los mensajes actuales, van más cargados los dados hacia el sector que lo llevó al poder, y las críticas emanadas del Ejecutivo, van para el sector que difiere y se manifiesta al surgir los errores, que no son pocos.

Esto mantiene a una sociedad dividida sin visos de reconciliación a más de siete meses que se inició la administración.

Fue una campaña basada en el problema que más nos llegó a los mexicanos; el ataque a la corrupción, que fue el signo de todas las anteriores administraciones, pero con mayor repunte en la más reciente, que caló hasta los huesos de la indignación y que sigue vigente en algunos casos. Lomelí, por ejemplo.

El primero de julio del año pasado, el gobierno actual arrasó y llegó con un bagaje de votos inusitados e igualmente cargado de ilusiones, con la confianza de que por fin el país sería otro y nos encaminaríamos hacia el bienestar. La delincuencia aún opaca todo.

Desde esa fecha y hasta la actual, el panorama aún es incierto, se navega entre dudas, sólo el bastión consentido todo acepta y justifica lo más visto, mientras la otra parte critica y viene el encontronazo en la arena pública de las redes sociales; ofensas sin fin resaltan en la pasión.

Como en la antigua Roma, es escucha al respetable decir “Queremos sangre”, la justicia para los malos y se comienza con debilidad, pues entre los peces grandes, sólo se les asusta a unos, mientras que a otros se les consciente; van los ejemplos:

“Con los hijos de Salinas no me meto: AMLO sobre secta sexual NXIVM”…“Nada contra Peña por caso Odebrecht: AMLO”.

Al primero lo llamó “El innombrable” y durante 12 años fue su objetivo, en tanto que y sobre el segundo, era el que se esperaba de facto, pero la libran por el momento.

Se comenzó de más atrás; el pleito con Calderón “El Espurio”, sigue de frente y a Fox, ya le encontraron su deuda fiscal. Es más directo.

Aún se recuerda la frase pegadora: “Barrer de arriba para abajo”: sí se barre a empleados de bajo nivel, los más necesitados que trabajan para sobrevivir y en cuestión de mandos: los de arriba están más gordos y felices que nunca. Aún no pasa nada.

rrrart2000@hotmail.com y Facebook

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