A poco menos de 3 meses de que se lleven a cabo los Mundiales de Doha entre septiembre y octubre, la Federación Internacional de Atletismo anunció este fin de semana que se mantiene la suspensión de Rusia por un amplio escándalo de dopaje y corrupción, medida aplicada desde 2015.

La decisión en el Consejo de la Federación impide a la potencia rusa retornar a la máxima justa atlética del orbe, cosa que no hace desde su última aparición en  Pekín hace casi 4 años.

Las 2 condiciones impuestas por la Task Force, encargada de evaluar sus progresos en la lucha antidopaje, habían sido cumplidos: el reembolso de los gastos por un total de 2,8 millones de euros generados por el tratamiento del escándalo así como el acceso a los datos del laboratorio antidopaje de Moscú.

La Task Force apuntó estas “evoluciones positivas”, según una fuente cercana al dosier, pero se ha visto “desconcertada” por recientes revelaciones sobre los entrenadores que continuarán ejerciendo tras haber sido suspendidos por dopaje.

Task Force quiere que “Rusia ofrezca garantías en cultura antidopaje a través de todos los actores, los atletas y los funcionarios”, según la misma fuente.

Así, Rusia deberá esperar al próximo Consejo de la Federación Internacional de Atletismo en Doha unos días antes de los Mundiales, lo que deja en duda la presencia de una delegación rusa, aunque sus atletas podrían presentarse y competir en los Mundiales bajo bandera neutral.

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