Aún antes de que las vacunas contra el COVID-19 estén listas, las farmacéuticas han firmado contratos para que las primeras dosis sean casi todas para Estados Unidos, el Reino Unido y Europa. Incluso las previsiones más optimistas indican que 61% de la población mundial podría no acceder a una vacuna antes de 2022.

Con la ciencia mundial abocada a terminar de evaluar la efectividad de las vacunas contra el COVID-19, la humanidad debería comenzar a preocuparse por cómo lograr que los más ricos no acaparen las dosis y dejen sin protección a poblaciones con menores recursos.

Con más de 30 vacunas sometidas a pruebas clínicas, un análisis realizado por la organización internacional Oxfam advierte el riesgo de que más de que el 51% de las dosis prometidas queden en manos del 13% de la población más rica. El informe divulgado el 17 de septiembre, se basa en un análisis hecho por la compañía de información y análisis científico Airfinity, publicado a finales de agosto en la revista Nature. Recopila los acuerdos comerciales que las farmacéuticas han suscrito con Estados Unidos, Reino Unido, Unión Europea o Brasil.

Los datos muestran que ninguno de los fabricantes más adelantados en la carrera de inmunización ante la pandemia tendrá capacidad para suministrar las dosis necesarias. Oxfam señala que aún en el caso de que los 5 laboratorios privados más avanzados en las pruebas tuvieran éxito, su producción no llegaría al 61% de la población mundial, que podría no acceder a la vacuna contra COVID-19 antes de 2022.

El problema se agrava al considerar que incluso con una producción muy por debajo de las necesidades, las vacunas se distribuirán de forma no equitativa. Basta con decir que las primeras tandas de dosis que puedan llegar a producirse antes del final de 2020 se repartirán casi entre estadounidenses, británicos y europeos.

Airfinity consigna que el Gobierno estadounidense se aseguró desde mediados de agosto contar con 800 millones de dosis de 6 vacunas en desarrollo, con la opción de poder adquirir 1.000 millones de dosis extra. Lo del Reino Unido es incluso más alarmante: el país ya reservó 340 millones de dosis, casi cinco dosis por habitante.

La Unión Europea y Japón también avanzan en la adquisición de millones de dosis que ya reservadas, no podrán ir para otros países.

Más aún, los análisis demuestran cómo las farmacéuticas nunca han perdido de vista sus ganancias. Oxfam cita el ejemplo de Moderna, laboratorio estadounidense que a pesar de haber recibido 2 mil 480 millones de dólares del Gobierno estadounidense para desarrollar una vacuna, la venderá a los estadounidenses a un precio de entre 12 y 15 dólares la dosis. Para los demás países el precio sería de 35 dólares.

Pfizer anunció tras un acuerdo con Washington, que el precio de su vacuna será de 19,50 dólares la dosis. Adelanta que su vacuna será de 2 dosis, por lo que habrá que pagar 39 dólares por persona inmunizada.

La estrategia de la farmacéutica AstraZeneca y la Universidad de Oxford parece considerar un poco más la demanda global, al promover acuerdos para transferir tecnología y producir dosis en laboratorios de India, China, México o Argentina, entre otros. Aún así, su producción apenas alcanzaría al 38% de la población mundial o la mitad si fuera una vacuna de 2 dosis.

“Oxfam y otras organizaciones alrededor del mundo hacen un llamamiento por una vacuna popular, disponible para todos, libre de cargos y distribuida según la necesidad”, reivindica la organización internacional, y precisa que la única manera de lograr esto es quebrar monopolios y compromisos con las ganancias de las farmacéuticas, permitiendo el intercambio de conocimiento entre los fabricantes y evitando que las dosis vayan a parar sistemáticamente al mejor postor.

La preocupación es compartida por la Organización Mundial de la Salud, que ha intentando combatir la tendencia mercantilista con la iniciativa Covax, con la que pretende asegurar la existencia de 2.000 millones de dosis para finales de 2021, así como la definición de protocolos para que las vacunas vayan primero a las poblaciones de riesgo.

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