Investigadores estadounidenses encontraron en un estudio que los flavanoles, sustancias químicas vegetales que abundan en los granos de cacao, pueden mejorar el rendimiento en una tarea específica de la memoria en personas de entre 50 y 75 años.

El estudio se efectuó durante 3 meses en el cual participaron 211 personas sanas de entre 50 y 75 años, y tanto el inicio como al final del estudio, estos realizaron una serie de pruebas cognitivas para evaluar su pensamiento y su memoria, y a un subconjunto de ellos se les hizo una resonancia magnética para medir el flujo sanguíneo en el cerebro.

Durante el ensayo, los participantes se dividieron en 4 grupos y recibieron uno de los 3 niveles diferentes de un suplemento que contenía flavanoles de cacao: consumo bajo (260 mg al día), consumo medio (510 mg al día) y consumo alto (770 mg al día). El cuarto grupo de participantes recibió un placebo (0 mg de flavanoles al día) como referencia.

A los voluntarios se les sometió a 3 pruebas diferentes relacionadas con la memoria y la función cerebral, y de acuerdo con los autores en el estudio publicado en la revista Scientific Reports, “el reconocimiento de objetos y la ordenación no se correlacionaron con la calidad de la dieta de partida y no mejoraron tras la ingesta de flavanoles”.  

Sin embargo, los resultados de la tercera prueba se mejoraron tras el consumo de flavanoles. El cacao ayudó a las personas mayores a recordar información en su memoria a corto plazo, pero no tanto a identificar rápidamente similitudes visuales entre objetos y patrones.

Por otro lado, los investigadores sugieren tener cuidado, ya que el chocolate “es una golosina, no un alimento saludable” y suele tener un bajo contenido en flavanoles.

La Dra. Susan Kohlhass, directora de Investigación de Alzheimer’s Research UK, que no participó en el estudio, comentó que la investigación “no sugiere que comer chocolate sea bueno para nuestra salud cognitiva” porque los chocolates no son una fuente fiable de compuestos de flavanoles, que pertenecen a un grupo de compuestos llamados polifenoles, que también abundan en el vino tinto, el té, el aceite de oliva, las cebollas, el brócoli y los arándanos.

La doctora destacó la necesidad de realizar estudios prolongados “para comprender plenamente si una dieta rica en estos flavanoles podría potenciar la cognición en la vejez”. Investigaciones anteriores ya habían relacionado una mayor ingesta de flavonoles en la dieta con un menor riesgo de desarrollar demencia, es decir, el continuo deterioro del funcionamiento del cerebro.

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